Blogman

El blogman frunció el ceño:

–Yo que tú no lo haría, forastero.

Pero el forastero era sordo, o tonto, o simplemente forastero. Quiso decir, llevándose la diestra a la cintura: “este hocino es mío” (o “este hocico es mío” –no ha quedado clara la trascripción del pensamiento–). Solo pudo decir:

–Este hoz…

El blogman había sacado su entrada, y había hecho blanco en el negro corazón del forastero.

Advertisement

Deja un comentario

Fill in your details below or click an icon to log in:

Gravatar
Logo de WordPress.com

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Cambiar )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Cambiar )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Cambiar )

Connecting to %s

Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.