Ordeñanzas municipales

En mi cotidiano recorrido a pie hasta mi trabajo, durante quizá varios años me he estado encontrando, cada cierto tiempo, una buena mierda humana estampada en medio de la acera. El sujeto cagante se llevaba el rollo de papel higiénico, hacía uso del mismo, y se dejaba el resto sobrante in situ, sería por si algún otro alguien sentía la gana de ponerle acompañamiento a su cosecha. Alrededor de aquella cosa, yo imaginé, y a saber si acerté, el resto de la historia: el hijoputa que aquí se caga tiene un vecino con can que se le caga en su puerta, en la del cagón ofendido, el cual, como no tiene can, se caga él mismo para corresponder al regalo del can vecino.

Ahora, este Excelentísimo Cabildo Municipal ha evacuado nuevas Ordenanzas, por las cuales regula el tránsito, intestinal, de canes y vecinos por las calles, y fija las cantidades con que piensa multar cada acto depositorio: un pis de gato, tanto; una mingitación de anciano incontinente, tanto; una caca de can, tanto; un esparcimiento de cáscaras de pipa de girasol o de calabaza, tanto; un palito de chupa-chups o de polo-flash, tanto; una litrona vacía, tanto; una litrona con dos dedos de cerveza, tanto; una litrona rota, tanto.

Teniendo en cuenta que la multa más benigna va a ser de cien euros, el Excelentísimo va a sanear sus arcas. O yo voy a encontrar menos mierdas en mi camino.

Advertisement

Deja un comentario

Fill in your details below or click an icon to log in:

Gravatar
Logo de WordPress.com

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Cambiar )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Cambiar )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Cambiar )

Connecting to %s

Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.