• Páginas

  • Archivos

  • mayo 2019
    L M X J V S D
    « Abr    
     12345
    6789101112
    13141516171819
    20212223242526
    2728293031  
  • Anuncios

Servicio nacional

Las democracias liberales contemporáneas no exigen mucho a cambio de la protección estatal de los derechos de sus ciudadanos y, en particular, del derecho al voto. El sentido de comunidad nacional se vería fortalecido con el requisito universal del servicio nacional. Tal mandato subrayaría el hecho de que el mantenimiento de la ciudadanía requiere compromiso y sacrificio. Podría cumplirse sirviendo tanto en el ejército como en alguna actividad civil. Dicho requisito está presente en el juramento de naturalización estadounidense, que impone la voluntad de portar armas en nombre del país o de trabajar en un servicio civil como exige la ley. Si dicho servicio estuviera correctamente diseñado, obligaría a los jóvenes a trabajar con otros de clases sociales, regiones, razas y etnias muy diferentes, tal como lo hace el servicio militar. Y, como todas las formas de sacrificio compartido, sería una manera efectiva de integrar a los recién llegados en la cultura nacional. El servicio nacional constituiría una forma de republicanismo clásico, una forma de democracia que fomentaría la virtud y el espíritu público en vez de limitarse a dejar que los ciudadanos se interesaran exclusivamente por su vida privada.

 

Francis Fukuyama, Identidad

Capítulo 14. ¿Qué hacer?

Traducción de Antonio García Maldonado

Planeta, Barcelona 2019. Edición digital.

Anuncios

Relectura

Aunque algunas personas de mi entorno quizá lo duden, yo también vivo en el siglo XXI, y manejo mucho el móvil (leo mucho en el móvil), veo series en Netflix, y me mantengo al margen de polémicas políticas que considero estériles.

Mi vocación, una vez que fui perdiendo mi aura de niño salvaje, fue la lectura, y mi profesión preferida, la de profe de instituto, asignatura Lengua y Literatura.

El libro al que más horas he dedicado en mi vida ha sido sin duda Don Quijote, el de Cervantes. No solo lo he releído muchas veces, sino que también leí muchos cientos de páginas de análisis de la magna obra.

Ahora –en este tiempo presente en el que quizás no leo menos pero me disperso más en mis lecturas– ando releyendo unos libros a los que, en alguna de estas entradas del blog, he llamado “la Biblia del siglo XXI”. Me refiero a los libros de Harari: De animales a dioses, Homo Deus y 21 lecciones para el siglo XXI.

Cualquier aficionado lector sabe que hacer sólo una lectura de los libros que de verdad enganchan, entusiasman, divierten, enseñan, ilusionan, es un penoso alejarse de la fuente cuando aún se tiene sed.

Querido lector, espero que hayas aprendido a ser relector. Si no ha sido así, aprovecha este mes de mayo, tan hermoso en tantos lugares, para empezar a practicar la relectura. Aunque a alguien de tu entorno le parezcas estancado en el pasado.

Biodiverso

Soy un amante sincero
de la biodiversidad.
Pero, con sinceridad,
en mi cocina no quiero
hormigas. Me pongo fiero
y a todas las extermino.
Lo sé: no soy buen vecino,
no tolero su visita.
Ser biodiverso no quita
ser un poquito asesino.

La niña que ama a Aquiles

La niña que ama a Aquiles

Hoy

Formas

Ayer, ya al final de mi caminata urbana, una señora, cargada con varias bolsas, me sonrió y me dio las gracias cuando le cedí el paso en un estrechamiento de la acera.

¿Qué por qué lo cuento? Porque ya esas formas de obligada cortesía se han vuelto insólitas. Y agrada comprobar que no han desaparecido del todo.

Hace unos minutos, mientras desayunaba solo en la cocina, oía en el programa de Carlos Alsina cómo éste, refiriéndose a Pablo Iglesias, decía que “es mentira” lo que el podemita dice cuando se excusa para no acudir a ser entrevistado en Más de uno.

Yo no dudo de la verdad del contenido de lo que afirma Alsina, lo que me suena raro es la expresión literal: “es mentira”.

Pero, claro, habiendo sido una fórmula tan repetida por el Presidente (en funciones) Pedro Sánchez, en el doble debate electoral, se diría que ha dado licencia a toda la ciudadanía de la nación española para que use lo que hasta hace poco se consideraba una bofetada verbal.

–Se dice “no es verdad”, nunca “es mentira”, nos decían, a mí y a mis compañeros, los curas y demás profesores cuando empezaron a asumir la tarea de hacer de nosotros personas educadas, en lugar de paletos silvestres.

Y ahora recuerdo, cómo no, la primera aventura de don Quijote, después de ser armado caballero en la venta. Cuando Juan Haldudo, el que estaba azotando a Andresillo en un bosque, pronuncia la palabra “miente”, referida a Andrés, don Quijote responde:

–¿”Miente” delante de mí, ruin villano? Por el sol que nos alumbra que estoy por pasaros de parte a parte con esta lanza.

La fina sensibilidad caballeresca de don Quijote no tolera tal voz en sus oídos.

Pero ya se ve que los oídos del actual paisanaje no son tan sensibles, sino más bien (o mal) lo contrario, y hay que acudir a expresiones cuanto más gruesas mejor, para que el interlocutor se entere de lo que estamos diciendo.

Malos tiempos para la cortesía, estúpidos.

Monumento

Te aseguro que lamento

el incendio en Nôtre Dame.

Sé que la reconstruirán,

pero sería el momento

de hacer de ella un monumento

que acogiera todo credo;

y acogiera a ese al que un bledo

le importan las religiones.

Pues, entre hombres, supones,

hay hermandad y no hay miedo.