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Libros de texto

La LOGSE (Ley Orgánica General del Sistema Educativo) del PSOE (Partido Socialista obrero Español) fue llevada al trastero cuando ganó las elecciones el PP (Partido Popular), que promulgó la LOCE (Ley Orgánica de Calidad de la Educación), que fue llevada al trastero  cuando ganó otra vez el PSOE y remozó la LOGSE convirtiéndola en LOE (Ley Orgánica de la Educación)…

Tanto cambio, en principio, no parece lo mejor para la educación de nadie, pero como los dos grandes partidos están en lo que están…

Este trimestre, tercero y último del curso, nos han estado llegando los representantes de las editoriales con muestras de los nuevos libros de texto… Tan diferentes de los anteriores, que la editorial del que estamos usando en 3º de ESO (Educación Secundaria Obligatoria) sólo y exclusivamente ha cambiado la portada y la contraportada (¡ni las erratas, que algunas contiene, ha corregido!).

La sociedad tiene muy mala opinión de los maestros (la Administración nos llama profesores de Secundaria, pero los alumnos nos llaman maestros. Es como el antiguo “domine”, sólo que ahora lo hacen para ahorrarse el ímprobo esfuerzo de memorizar nuestros nombres, o el de tenerlos en cuenta cuando hablan con nosotros). Tienen una mala opinión de los maestros: los políticos que nos mandan, los padres, los abuelos, los primos Zumosol de los alumnos… y las editoriales. Éstas parten del axioma de que los profesores estamos ahí para chupar del bote y, de camino, para que ellas tengan puntos de venta. Y como las editoriales piensan que somos unas nulidades (como los próximos de José Agustín Goytisolo pensaban de él según su poema “No sirves para nada”), elaboran unos libros de texto que llevan incorporado un profesor interno que explica, más un “profe de particular” que ayuda a hacer los deberes, más otro que evalúa y diagnostica, más otro que da palmadas en la espalda del alumno o le pone una medalla cada vez que éste pergeña dos líneas. Así los libros crecen, se encarecen, y más negocio para las editoriales.

Entonces, ¿qué hemos de hacer los profesores? Pues elegir un libro de texto cada cuatro años. Y ahí termina nuestra misión. Al fin y al cabo, ¿qué tenemos que hacer los ciudadanos en los países democráticos? Pues votar a un partido cada cuatro años. Y ahí termina nuestra responsabilidad ciudadana y democrática.

¿Penoso? Como para ponerse a mear y no echar gota… ¡Micción imposible!