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¿Obituarios?

En estos últimos lustros en los que, según fuentes sobradamente informadas, España ha dejado de existir, se han publicado preciosas historias de la presunta difunta; escritas por historiadores recalcitrantes, que se niegan a conceder a sus libros el estatuto de obituarios.

Sólo voy a mencionar aquí tres de esas historias, que tienen entre ellas parecidos y diferencias.

· Parecidos:

-Las tres tienen una extensión similar, entre las trescientas cincuenta y las cuatrocientas cincuenta páginas. Son, por tanto, sucintas historias.

-Las tres llegaron a la par que el nuevo siglo y el nuevo milenio: 2000, 2002 y 2002.

-Las tres son (o me lo parecen a mí) igualmente solventes y documentadas.

-Las tres llevan el sello inconfundible del autor-narrador.

· Diferencias:

Dejémoslo en diferencia, en singular: la de la singular voz que vamos oyendo en cada una de ellas:

-El tono sencillo y profesoral, de investigador entusiasta y enamorado de su materia: la de Antonio Domínguez Ortiz (Marcial Pons): España. Tres milenios de historia.

-El tono jocoserio, grave y socarrón, circunspecto e hilarante, de una historia para aprender y pensar, y también para reír a dos carrillos: la de Juan Eslava Galán (Planeta): Historia de España contada para escépticos.

-El tono épico con remates líricos del historiador que mira ese pasado compartido por muchos pueblos y pondera su grandeza (entreverada de miserias): la de Fernando García de Cortázar (Planeta): Historia de España. De Atapuerca al euro.

Cierto amigo mío, historiador especializado en el siglo XIX español, nos recomienda que no leamos historias que no sean universales; porque las que no lo son, son lo contrario, es decir, parciales (es decir, injustas), aumentan el chovinismo, la xenofobia y la miopía. Seguramente mi amigo tiene razón… A ver si los historiadores se van animando a hacer esa clase de historias: universales y a la vez sencillas y al alcance de las mentes corrientes… Libros para el pueblo, que instruyan y deleiten.

Mientras tanto…

«Es erróneo defender el velo como una tradición: es una condena»

No por Antonio sino por

IRENE HDEZ. VELASCO. Corresponsal

ROMA.- Giuliana Sgrena: seguro que le suena el nombre de esta veterana feminista y corresponsal de guerra italiana, que ha cubierto entre otros muchos los conflictos bélicos de Argelia, Irán, Somalia, Afganistán, Irak y que siempre ha mostrado un interés especial por las condiciones de las mujeres en los países islámicos.

Sin embargo, no es a sus casi siempre excelentes crónicas y reportajes a los que debe su fama mundial, sino a un suceso tan trágico como estremecedor: el 4 de febrero de 2005, cuando se encontraba en Bagdad como enviada especial del rotativo Il Manifesto, fue secuestrada por la Organización de la Yihad Islámica. Y cuando por fin el 4 de marzo fue liberada por los servicios secretos italianos, vivió otra pesadilla: su coche fue tiroteado por soldados estadounidenses y el agente Nicola Calipari resultó muerto en el suceso.

Pero Giuliana Sgrena no está hoy aquí para hablar de eso, sino de lo que considera como el símbolo de la opresión musulmana contra la mujer: el velo. A ese polémico trozo de tela detrás del cual se ocultan discriminación, infamias, crímenes y muertes le acaba de dedicar un libro, El precio del velo, publicado en Italia por la editorial Feltrinelli.

«Es demasiado fácil decir que el velo es parte de la cultura de los musulmanes, que es una tradición… En estos tiempos de relativismo cultural, muchas personas de izquierda y muchas feministas caen en esa trampa y defienden que llevar el velo es una elección personal. Pero es un gravísimo error: el velo es una condena, las mujeres que se cubren con él no tienen libertad», afirma en declaraciones a EL MUNDO. «Es el primer paso para la eliminación de los derechos de la mujer. Y lo absurdo es que mientras muchas mujeres en países musulmanes luchan por su abolición, en Occidente se defiende el velo».

En muchos países en los que hacía tiempo que las mujeres habían conseguido librarse del velo, éste está reapareciendo con fuerza a golpe de reislamización. «Yo viajo desde hace años a países musulmanes, y te puedo asegurar que hace unos años en Argel, en Amán o en El Cairo había poquísimas mujeres con velo, salvo en los barrios populares, donde sí era tradicional. Pero ahora, sólo te encuentras mujeres con velo, porque hay en marcha un proceso de reislamización que establece que las mujeres deben de llevar el velo, y que si no lo hacen corren gravísimos riesgos. En Irak antes no había ninguna mujer con velo, ahora todas están con velo, hasta las cristianas, porque si no las matan», sostiene.

«Entre julio y diciembre de 2007 sólo en la localidad iraquí de Bassora fueron halladas asesinadas 50 mujeres, tiradas en basureros y con un cartel al cuello que decía: ‘Muerta por no llevar el velo islámico’», indica la periodista, en cuyo libro se citan otras cifras espeluznantes: 50.000 mujeres se suicidan al año en todo el mundo forzadas por sus familias para lavar su honor, según datos de la ONU. Y en las tres provincias kurdas de Irak, entre 1991 y 2007, 12.500 mujeres fueron asesinadas u obligadas a suicidarse por motivos de honor, según cifras de la prensa local.

Pero el problema no se encuentra sólo en los países de mayoría musulmana, sino también en Occidente. «Yo no lo sabía pero es altísimo el número de mujeres que han sido asesinadas en Italia por no respetar las reglas impuestas por la familia o la comunidad. Y en Roma está bastante extendida la poligamia y los matrimonios temporales. ¿Cómo podemos aceptar que en nuestro país pasen cosas de este tipo? ¿O que haya mujeres que mantienen encerradas en sus casas, que muchas veces son analfabetas o no conocen ni una palabra en italiano, y no saben cuáles son sus derechos ni deberes? ¿Cómo es posible que las feministas o la izquierda no nos ocupemos de esto?», clama.

La reportera de guerra de Il Manifesto admite que cuando Francia aprobó en febrero de 2004 la ley que prohíbe llevar símbolos religiosos en las escuelas públicas, ella misma se mostró escéptica. Como otras muchas feministas, pensaba que muchas chicas musulmanas se verían obligadas a abandonar los estudios ante la negativa de sus familias a dejarlas acudir al colegio con la cabeza descubierta.

Pero cuando en diciembre de 2005 fue a Francia para realizar un reportaje sobre el asunto, se dio de bruces con la realidad. Según el ministerio de Educación francés sólo 47 estudiantes en todo el país habían abandonado las escuelas públicas. Por todo eso, Giuliana Sgrena considera como un paso atrás que la laica Turquía haya permitido que se lleve velo en las universidades. «Es cierto, el velo es sólo un pedazo de tela. Pero en todos los países siempre se empieza con el velo, y del velo se pasa al estatuto de familia y de ahí a la sharia. Por eso para mí lo que ha hecho Turquía supone el primer paso hacia la re-islamización».

Diario El Mundo [hoy]

Su puta musa

Llega y se sienta a su lado;

y en seguida lo acusa

(mientras se desabrocha botones de la blusa)

de haberla abandonado.

Ya le tira un bocado

(él emite un gemido… se le aloca el latido)

feroz bajo el oído

izquierdo. Lo enardece, le palpa, lo engatusa,

le escarba, ¡cómo abusa!,

sous la culotte. Musita sin sentido

una sarta de insultos, sandeces, improperios

sin traducción posible al castellano…

Mientras su castidad arrolla.

Le inspira, le suspira, le aspira, le transpira…

Luego, por fin, se alza, se compone, lo mira,

le dice “Adiós, estúpido” y se pira.

Lorca, el solipsista de Andalucía

No por Antonio sino por
FERNANDO SÁNCHEZ ALONSO.
Federico García Lorca es un personaje que sale mucho en los libros de Ian Gibson, y al que las estudiantes norteamericanas suelen incluir en el inventario de tópicos españoles, equiparándolo a los toros, a la paella, al flamenco y al sol bullicioso de las playas levantinas. Lorca poco tiene que ver hoy con la literatura. Lorca es el bibelot del grupo del 27.
Inspirándonos en los testimonios de quienes lo conocieron, podemos afirmar que García Lorca tenía esa alegría encorajinada de los cantantes de salsa y una ilusoria camisa de palmeras que él disfrazaba bajo los trajes de manolo andaluz al que en realidad le habría gustado llamarse Manola y llevar a los toros una peineta exaltada de metáforas y mucho folclore de clavel, ese asterisco rojo que él se fijaba a veces en el ojal de la chaqueta, donde se asustaba con el trajín de la respiración insegura de Federico cada vez que le golpeaba el puño del ultraje, como cuando anunciaban algunos periódicos, simulando la torpeza de una errata: “Mañana, conferencia de D. Federico García Loca”.

Físicamente García Lorca tenía una gran cabeza de búfalo aturdido y testarrón, una tez aceitunada, que parecía prometerle el regreso a la nostalgia de su campo gitano, unos pómulos de muñeca repollo hasta los que él extendía una sonrisa ofuscada de blancura y pesadumbre, y un mirar en cuyo fondo se adivinaba una noche sin dioses ni estrellas. “Federico era una cabeza viva y un cuerpo alelado”, epigramó Luis Rosales, y Gerardo Diego se detuvo a describir “su voz como encuevada, suavemente ronca, de un tono pardo único” que Lorca ejercitó en el teatro (fundó “La Barraca”, compañía dramática) y en los conciertos de la Residencia de Estudiantes, donde había un piano cuyas teclas parpadeaban en blanco y negro bajo las manos de Lorca antes de que los oyentes celebraran su actuación con vítores y otras manifestaciones de genuino casticismo apache. Dice Gibson del poeta que era “un buen conversador y narrador de anécdotas, y tal vez más que cualquier otra cosa un juglar moderno que recitaba brillantemente sus poemas ante grupos de amigos o cantaba canciones folclóricas que él mismo acompañaba al piano”. Lorca habría sido capaz de sustituir la Alhambra por otra edificada por él mismo con mondas de naranjas si eso le hiciese merecer la dicha de ser el centro de atención de los demás. De haber nacido en nuestros días, figuraría en la plantilla de empleados (sección de especímenes curiosos) que salen en ciertas cadenas televisivas.

Como poeta, Lorca acierta a reunir en su obra al don Quijote de lo culto y tradicional y al Sancho de lo folclórico y lo popular. Borges dijo que García Lorca era un gitano profesional. Su mundo, es cierto, termina en Despeñaperros. Pero la suya es una Andalucía que no sólo elude el lugar común, sino que él enriquece y universaliza con una mitología de erotismo trágico, de fuerza irracional y de perfume de flor de cuchillo (raro es el personaje de sus poemas que sale vivo al terminar el último verso). Y todo ese mundo de muerte y frustración está siempre amenizado por el hilo musical de un lenguaje extraordinariamente brillante, como un ramo de sol, que no desdeña la metáfora audaz ni la imagen hermética. (La poesía de Lorca abunda en demasiados efectos especiales, y aquí está, creo, su mayor virtud y también su mayor peligro).

“Bardo anterior a la imprenta”, según lo bautizara Jorge Guillén, y adicto a cuanto se revistiera de olor a pueblo, aunque sin desatender nunca la cultura libresca, más amplia de lo que él se complació en divulgar, Lorca persistió en el hábito feliz del desprendimiento y no era infrecuente verlo regalar sus poemas a los amigos, sin que a menudo interviniera la precaución de reservarse una copia, pues él prefería pensar, sobre todo a partir de 1928, fecha del Romancero, que los versos renacen en el corazón de los hombres y mueren en las hojas del libro. Fortalecido por esa certidumbre, Lorca hizo de monitor de boy scouts de sus composiciones y las llevaba de excursión por conferencias y recitales.

Sacerdote de viejas divinidades humanas (la justicia, el amor, la muerte), apoyó en su poesía, y más aún en su teatro, las esperanzas de esa tribu de proscritos a los que maltrata la convicción de que la felicidad es algo que no está siquiera al alcance de sus sueños. “Yo siempre soy y seré partidario de los pobres. Yo siempre seré partidario de los que no tienen nada y hasta la tranquilidad de la nada se les niega”, dijo. Porque para el gitano, la mujer estéril, el homosexual o el negro (todos esos seres dolientes que integran el retablo íntimo del poeta) sólo existe la pena negra. Pena de la que por cierto huirá él cuando decida emprender en 1929 un viaje a Estados Unidos con el confesable propósito de estudiar inglés y el inconfesable de apresurar la lejanía y el olvido de cierto ganímedes.

En Nueva York Lorca siente la fascinación de Mickey Mouse, se come una hamburguesa doble, se da un garbeo luego por Harlem y planea la idea de contar lo que ha visto en un libro de estirpe falsamente surrealista que se publicará en 1940 con el título de Poeta en Nueva York.

Lorca, qué duda cabe, fue un grandísimo poeta, pero inferior desde luego a la desmedida importancia que los críticos le han inventado. Influyó mucho en Alberti y algo en Bécquer, a quien empezó a leerse de forma distinta. Ahora bien, si ciframos el alcance y la trascendencia de un escritor en su capacidad de influir en las generaciones venideras, me alío a Carlos Bousoño cuando escribe: “el influjo de Aleixandre y Cernuda […] sobre la poesía de la posguerra es muy superior al que ha ejercido Lorca. Digámoslo con más energía: Lorca no ha influido prácticamente nada, o muy poco, en el desarrollo de la poesía posterior a él”.

Lo dicho: Lorca o el solipsista de Andalucía.

El jolgorio efímero. Retratos a contraluz de cinco poetas del Grupo del 27.
Espéculo. Revista de estudios literarios. Universidad Complutense de Madrid. 2000.

Inés y Juan

Es una obra de la que, hace unas décadas, hasta los más analfabetos de mi pueblo se sabían de memoria alguna estrofilla. Francisco Rico cuenta, en algún pasaje de sus escritos, que su amigo Juan Benet no era nada partidario de esta obra, pero prácticamente se la sabía de memoria, lo que ilustra con una graciosa anécdota que no me detengo a recontar. Y el durísimo crítico Leopoldo Alas Clarín hace de ella un encendido elogio por boca del narrador de La Regenta:

Empezó el segundo acto y don Álvaro notó que por aquella noche tenía un poderoso rival: el drama. Anita comenzó a comprender y sentir el valor artístico del don Juan emprendedor, loco, valiente y trapacero de Zorrilla; a ella también la fascinaba como a la doncella de doña Ana de Pantoja, y a la Trotaconventos que ofrecía el amor de Sor Inés como una mercancía… La calle oscura, estrecha, , la esquina, la reja de doña ana… los desvelos de Ciutti, las trazas de don Juan; la arrogancia de Mejía; la traición interina del Burlador, que no necesitaba, por una sola vez, dar pruebas de valor; los preparativos diabólicos de la gran aventura, del asalto del convento, llegaron al alma de la Regenta con todo el vigor y la frescura dramáticos que tienen y que muchos no saben apreciar o porque conocen el drama desde antes de tener criterio para saborearle y ya no les impresiona, o porque tienen el gusto de madera de los tinteros […].

Una obra de teatro en la que tiene lugar la más famosa declaración de amor de la literatura española. Con una peculiaridad: el personaje que inicia la recitación de esas décimas de acoso y cortejo es un cínico seductor que no respeta nada con tal de añadir un asterisco más a su vitola de pirata levantafaldas; y el que termina la misma y susodicha recitación es un leal y rendido enamorado hasta la muerte, hasta el cielo o el infierno, de aquella doncellita vestida con hábitos monjiles que, tendida y apenas recuperada de un violento desmayo, lo mira con sobrecogido y candoroso arrobo, mientras siente que las palabras del joven, sus gestos, su persona, han suscitado en ella un fuego infinitamente más grande que todas las llamitas ciriales encendidas por las prédicas de convento, a las que había sido entregada desde su niñez.

Hoy en España tenemos casi totalmente olvidada esta obra. Aun así, yo quiero aportar un granito de arena, una palabra para su recuerdo; y quiero copiar aquí el final de la réplica de la doncella enamorada a su galán: el que había presumido de olvidar sus conquistas en una hora, que ahora, también en una hora, se veía elevado a la mayor dignidad humana por la fuerza imparable del amor verdadero:

 

No, don Juan, en poder mío

resistirte no está ya:

yo voy a ti como va

sorbido al mar ese río.

Tu presencia me enajena,

tus palabras me alucinan,

y tus ojos me fascinan,

y tu aliento me envenena.

¡Don Juan, don Juan!, yo lo imploro

de tu hidalga condición:

o arráncame el corazón

o ámame; porque te adoro.

Ayaan Hirsi Ali: «No quiero morir… Estoy desesperada»

No por Antonio sino por

MARIA RAMIREZ. Corresponsal [Hoy, en El Mundo]

BRUSELAS.- Rodeada de un enjambre de cámaras y eurodiputados poco frecuente un jueves por la tarde en el semidesierto Parlamento Europeo, Ayaan Hirsi Ali, con su voz suave y su gesto tímido, se encontró ayer en «la embarazosa situación», según ella, de pedir ayuda.

La ex parlamentaria liberal holandesa de origen somalí, amenazada de muerte por sus críticas al islam, intenta pagarse sus guardaespaldas tras la retirada de la protección de su país. Una parte de los socialistas europeos propone la creación de un fondo comunitario para personas amenazadas por expresar su opinión cuando su Estado no se haga cargo.

La guionista de un documental sobre el maltrato de las mujeres musulmanas, insultada en una nota clavada en el cuerpo del coautor, Theo Van Gogh, asesinado por un extremista, se mudó a EEUU después de que el Gobierno holandés cayera por una retirada temporal de su pasaporte y los vecinos de su edificio, donde el Estado compró una casa, lograran que un tribunal la obligara a dejar su apartamento por la «amenaza» de su presencia. Pese al compromiso de protegerla, Holanda dejó en octubre de pagar la seguridad de la ex diputada fuera de su país, donde volvería a vivir entre bases militares, comisarías y moteles, como hizo durante años.

«Aunque alguna gente no esté de acuerdo conmigo y con mi estilo de hacer las cosas no creo que deba ser condenada a muerte u obligada, como ahora, a esconderme», dijo Hirsi Ali en una sala abarrotada y donde un par de reporteros árabes le pedieron explicaciones por el shock ante sus denuncias contra el islam. «No quiero morir…estoy desesperada», repetía ella.

«No son opiniones de la misma calidad las que tienen por contenido y consecuencia la muerte y las que tienen por contenido el debate», replicó a quienes protestaban por la libertad de religión de los musulmanes Bernard-Henri Lévy, filósofo francés y presente como uno de los promotores de la operación para salvar a Hirsi Ali.

El fondo europeo, sugerido por el Gobierno francés, podría recurrir a una partida de 50 millones de euros anuales de la Eurocámara para imprevistos, utilizada, por ejemplo, para las víctimas del 11-M. De momento, un centenar de eurodiputados de los 785 ha firmado la declaración de apoyo a Hirsi Ali, entre ellos sólo dos españoles, Alejo Vidal-Quadras, del PP, y Mikel Irujo, de EA. El PSOE no se ha unido a la idea, «salida de un despacho y no de una reunión de grupo», porque, asegura una portavoz, quiere «estudiarla más» para que no quede restringida al caso de la holandesa y se acompañe de un presupuesto.

Reforma polémica

No por Antonio sino por

JOAQUIN MANSO [Hoy, en El Mundo]

Justicia explica la mudanza en razones de seguridad / Justifica el dispendio en que Trujillo, que habitó el ático hasta su cese en el mes de julio, lo dejó en «condiciones de habitabilidad muy deficientes»

Bermejo se instala en un piso oficial y gasta 250.000 euros en reformarlo


MADRID.- El ministro de Justicia, Mariano Fernández-Bermejo, ocupa desde el pasado mes de enero un ático de 220 metros cuadrados en el centro de Madrid. A dos meses y medio de las elecciones, el Ministerio que dirige habilitó un gasto cercano a los 250.000 euros para reformar la vivienda, que hasta julio de 2007 había utilizado la entonces ministra de Vivienda María Antonia Trujillo.

Justicia confirmó la mudanza. Según el Gabinete del ministro, obedece a razones de seguridad y el montante del dispendio se explica en que el piso se encontraba «en condiciones de habitabilidad muy deficientes».

De hecho, las dependencias de la planta inferior se hallaban muy afectadas por goteras. Las mismas fuentes matizaron que hacía largo tiempo que no se realizaba una reforma en esa vivienda, y que en este caso era absolutamente necesaria.

Antes que Trujillo, habitó el piso Julia García-Valdecasas, durante el tiempo que ocupó la cartera de Administraciones Públicas (2003-2004) en el último Gobierno de José María Aznar. Y también lo disfrutaron Javier Arenas (2002-2003) y Mariano Rajoy (1996-1999) cuando estuvieron al frente de ese Ministerio.

En concreto, los gastos habilitados en diciembre por el departamento de Bermejo fueron destinados, principalmente, a «acondicionamiento de vivienda», «reforma de la terraza», «suministro de mobiliario de tapicerías varias», «mobiliario de cuarto de baño» y «suministro de jardineras y su posterior colocación».

Todos los conceptos fueron facturados por El Corte Inglés entre los días 19 y 20 de diciembre; las disposiciones fueron autorizadas entre los días 21 y 26; posteriormente abonadas mediante una transferencia bancaria directa del Tesoro Público a una cuenta domiciliada en el Santander, y finalmente contabilizadas en el presupuesto de gastos del Ministerio de Justicia correspondiente al año 2007.

Terraza con vistas

El piso se encuentra en la séptima planta de un edificio del Ministerio de Administraciones Públicas, tiene una amplia terraza sobre un espacio diáfano, con vistas privilegiadas a la Casa de Campo, y está a escasa distancia del Palacio de Parcent, sede del Departamento de Justicia, en la madrileña calle de San Bernardo.

Mariano Fernández-Bermejo fue nombrado ministro de Justicia el 13 de febrero de 2007, y hasta enero de 2008 continuó habitando su domicilio particular, una vivienda unifamiliar en una localidad cercana a Madrid. Atendiendo a las indicaciones de los servicios de seguridad, que consideraban la situación de su residencia privada «muy vulnerable», decidió mudarse a un piso oficial, escogiendo de entre los disponibles uno de los más cercanos al Ministerio de Justicia. Antes de ocuparlo, se ordenó su reforma y acondicionamiento.

La arreglo de la terraza, que el ministro disfrutará apenas unos pocos meses si su partido no gana las elecciones, ha supuesto para el erario público, según los justificantes de gasto a los que ha tenido acceso EL MUNDO, la cantidad de 20.247,45 euros (casi 3.400.000 pesetas). El gasto fue habilitado por la firma de la interventora delegada adjunta del Ministerio de Justicia el 26 de diciembre de 2007 (ver gráfico adjunto).

Como se observa, el dinero fue pagado por el Tesoro Público a través de una transferencia directa, no a plazos, a una cuenta de El Corte Inglés domiciliada en el Santander (aunque el justificante asigna la denominación comercial «Banco Central-Hispano», una de las entidades que fueron absorbidas por el banco de Emilio Botín).

Las jardineras que lucía esa terraza, visibles desde el exterior del edificio a través del cristal blindado que rodea la balconera, fueron sustituidas por otras nuevas. Costaron casi un millón de pesetas: 5.437 euros.

El ático tiene también «mobiliario de cuarto de baño» a estrenar, suministrado, como en todos los demás casos, por El Corte Inglés. La factura que esa casa comercial remitió a Justicia el 19 de diciembre asciende a 11.733 euros, casi dos millones de pesetas. Además, el ministro dispondrá, durante estos meses, de tapicerías nuevas. Por el concepto «suministro de mobiliario de tapicerías varias», El proveedor facturó 7.808,24 euros, 1.300.000 pesetas, al Departamento que dirige el mismo Bermejo. El gasto fue habilitado el 26 de diciembre.

Por último, el grueso principal del dispendio asciende a 199.978,27 euros, 36 millones de pesetas, que se agrupan en el concepto genérico «acondicionamiento de vivienda». En él se recogerían todas las reparaciones destinadas a instalaciones de fontanería, suministro eléctrico, pintura, suelos, aire acondicionado y aislamiento térmico, entre otros, que se encontraban en muy malas condiciones. El montante total de la obra suma, por tanto, 245.203,96 euros (41.300.000 pesetas).

Manifestación en Ferraz

Precisamente hoy, los funcionarios de Justicia de siete comunidades autónomas y de los órganos centrales (Tribunal Supremo, Audiencia Nacional, Fiscalía General del Estado, Registro Civil Central e Instituto Nacional de Toxicología) se manifestarán frente al Palacio de Parcent para exigir a Bermejo la equiparación salarial con los trabajadores de las autonomías que tienen transferidas las competencias sobre personal, que cobran unos 2.400 euros anuales más de media. La marcha, convocada a las 11.30 horas, se dirigirá después a la sede del PSOE en la calle de Ferraz.

Los funcionarios se encuentran en huelga desde el pasado día 4 de febrero. Los sindicatos cifran el número de juicios suspendidos en unos 9.000 (casi 2.000 de ellos, en Asturias) y el seguimiento del paro en un 90%, que Justicia reduce al 44,11%.

Los representantes sindicales exigen la equiparación salarial inmediata, pero el Ministerio ofrece sólo 40 euros más al mes ahora, otros 50 más en enero de 2009 con efectos retroactivos y 90 más hasta 2010: 180 euros en tres años. En esa fecha, las comunidades con competencias transferidas estarían aún más lejos.

Documento: Vea los justificantes de pago.