• Páginas

  • Archivos

  • mayo 2008
    L M X J V S D
     1234
    567891011
    12131415161718
    19202122232425
    262728293031  

Oposiciones

Anteayer Juan Antonio González Romano colgó en su blog (lo tienen ustedes ahí al lado, en los enlaces de la columna de la izquierda) un artículo con este mismo título: “Oposiciones”. Es un artículo de maestro; así que yo digo amén, amén y me callo.

O no me callo y cuento mi experiencia en eso de las oposiciones. No es una experiencia muy larga: acabaré en pocas líneas.

Mi título de Licenciado en Filología Románica me hacía natural opositor en la especialidad de Lengua y Literatura, pero como el primer curso que me dediqué a la enseñanza en un IB (Instituto de Bachillerato) ocupé una plaza de profesor de Griego (ya saben: no griego de ahora, sino de cuando Sócrates empezaba la carrera), ese primer año me presenté a las oposiciones de Griego. Es que las lenguas clásicas tienen su encanto: palabra de honor. Al año siguiente fui profesor de Griego y de Lengua Española; y me pasé el curso en la pura y dura duda: ¿a cuáles me presento? Eché moneda al aire y salió Clara, digo cara, digo Alma. En fin, un lío de oposiciones y de hijas. Y me presenté a las de Lengua Española. Sonó la flauta y me hice músico, o sea, profesor titular, o sea Profesor Agregado de Bachillerato. Algunos años después el Gobierno, sin previo aviso, nos cambiaría ese título, a mí y a todos mis colegas, por el de PESES: Profesores de Educación Secundaria. Fue cuando en este país la educación pasó a ser una cosa secundaria.

Transcurridos algunos años más, tuve otra experiencia de oposiciones: fui vocal en un tribunal. Una experiencia penosa: un mes muy duro para los miembros del tribunal y, claro está, mucho más duro aún para los doscientos setenta y cinco opositores que competían por tres miserables plazas. ¡Un engaño y una vergüenza! Pero no se me confundan: los componentes del tribunal actuamos en conciencia de modo absoluto, sin la más leve sombra de corrupción o de favoritismo.

Al comenzar a escribir mi comentario de hoy, pensé que cabrían algunas anécdotas de aquel mes; ahora pienso que no es cuestión de cansar al despistado ni al avisado visitante. Otro día será, si la memoria nos mantiene vivos. Eso sí, quiero aprovechar la ocasión para mandar, según corresponda, un abrazo o un beso a los compañeros que conmigo fueron parte de aquel tribunal: Salvador López Quero (Presidente), Carlos Sánchez Ruiz (Secretario), Margarita Calzado Cantera y Amparo Moreno López (Vocales, como yo).

Ya sólo me queda desear suerte, paciencia y una salud de hierro (iba a decir “de acero” y me ha retraído el funesto calambur posible) a los componentes de los tribunales, a los opositores jóvenes e inexpertos, a los interinos con varios lustros de experiencia, a Góngora (para que nadie lo confunda con Espronceda) y a los conserjes de los institutos donde queden alojados los muchos tribunales que este año habrán de constituirse. Y a nuestros mandamases “queridos”, que les piquen los mosquitos hasta en la cara oculta de los párpados.

10 comentarios

  1. Me alegro de que coincidamos. Y, mira por dónde, veo algo positivo en haber sido miembro de un tribunal: poder escribir ahora una entrada como ésta. Vivir para contarla, vamos. Así que, si este año te toca otra vez (con tantos tribunales, tanta paridad y tan pocos compañeros de la cosa, hay muchas papeletas), tendrás tema de escritura para muchos días. Yo, lamentablemente (je, je), no puedo, porque soy preparador…
    Maldades aparte, agradezco tu “amén” y me alegro de leer lo que leo. Tengo muchos alumnos opositores muy susceptibles ante las posibles corruptelas de los tribunales y yo siempre les digo lo mismo: la inmensa mayoría actúa con justicia. Uno no puede poner la mano en el fuego por el ciento por ciento (me quemaría), pero sí tengo muchos más referentes de recto proceder, como no podría ser de otra forma.
    Ánimo para aquellos a los que les toque este año ser miembros de tribunales. Esta mañana acabo de escuchar seis defensas de programaciones y no me quiero imaginar lo que tiene que ser quince o veinte días seguidos así…

  2. Saludos y abrazos desde Cádiz de tu compañero del tribunal de oposiciones. ¿Sigues en Algeciras o has vuelto a Granada? ¿Recuerdas los arroces de La Pepa en la playa de la Victoria? Veo a Ámparo , porque vive cerca y he hablado hace poco con Salvador que sigue en Córdoba.

  3. ¡Carlos…! El mejor secretario que ha tenido un tribunal…
    Estamos en Gójar. Mañana llevamos al aeropuerto de Granada a mi hija mayor, Clara, que se va a París para un trabajillo de dos meses; y volvemos a Algeciras.
    Una gran alegría leer tu comentario… Muchos buenos recuerdos de aquel mes, a pesar de que no fue, precisamente, un mes de vacaciones. Un gran abrazo.

  4. Avísame cuando pases por Cádiz para charlar y recordar aquellos días.

    He quedado en pasar por Córdoba algún día para ver a Salvador. Te puedo avisar antes de ir. Estoy metido en un trabajo de investigación y ya he publicado dos libros sobre un tema muy raro: “la telegrafía óptica”. No tiene mucho que ver con la literatura, pero lo descubrí en las clases de medios de comunicación. Tengo el proyecto de ir a Córdoba para presentar este tema.

    Un abrazo.

  5. ¡Qué fuerte! Jeje. Una muy grata sorpresa, Antonio. Encontrarte por el ciberespacio después de tanto tiempo… Estoy realmente emocionado. Para mí fue una experiencia -la de las oposiciones gaditanas- inolvidable. Aún conservo en mi despacho el sello del tribunal que, por cierto, tú me lo ofreciste. Fue mucho el trabajo, pero dentro de lo que cabía, quedamos los cinco satisfechos. Yo lo suelo utilizar como un buen argumento de objetividad en la Universidad, donde reina la subjetividad. Y estoy absolutamente de acuerdo contigo en todas tus observaciones. Insisto en mi alegría. De Margarita sé que está jubilada, y de Amparo (si tú la ves, Carlos, dale un fuerte abrazo de mi parte). A ver si pronto nos vemos.

  6. También una gran alegría para mí tu comentario, Salvador. Efectivamente, estaría muy bien que nos juntáramos, que hiciéramos, por ejemplo, una comida conmemorativa en algún sitio de Cádiz. A lo mejor a Carlos le es más fácil contactar con Amparo y con Margarita… Un grande abrazo.

  7. Me sumo a tu idea, Antonio. En busca del tiempo perdido… jeje.

  8. Perdonad que no os haya contestado antes. Me fui de vacaciones a Italia y después en agosto he estado en Chiclana sin ordenador.

    Voy a comentárselo a Amparo e intentaré hablar con Margarita. En Cádiz o San Fernando nos podemos ver cuando podáis. Un abrazo para los dos.

  9. He visto a Amparo y le encantó la idea. Podéis contar con los dos, a falta de localizar a Margarita. Tal vez Salvador es que tendría que proponer la fecha, ya que los demás estamos más cerca.

  10. Me parece muy bien que sea Salvador (¡nuestro querido Presidente!) quien nos convoque a un acto de papeo y conmemoración.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: