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De niños y ancianos

El jueves, o sea, anteayer, mi esposa y yo estuvimos en la Fiesta de las Becas: nuestra hija Hebe, de once años, celebraba, con sus compañeros, la finalización de la etapa de la Enseñanza Primaria. La Directora del colegio, en su discurso, se hartó (o nos hartó) de practicar el lenguaje “no sexista” del Gobierno “progresista”: “todos y todas”, “vosotros y vosotras”, profesores y profesoras”, “madres y padres”, “alumnas y alumnos”… Para concluir, volvió a dar la enhorabuena a “la treceava promoción del colegio”.

Y ayer, viernes, nos vinimos a Granada, a ver a nuestras hijas mayores y a nuestras ancianas madres. Como esta hermosa palabra, anciano, queremos relegarla al corral de los significados ofensivos o despectivos, la repetiré: mi madre y mi suegra son dos ancianas, de torpes y lentos movimientos; y si mi suegra mantiene la cabeza en buen estado, para su edad, mi madre anda (apenas anda…) bastante desmemoriada.

Mi suegra se cayó hace una semana en su casa y está sufriendo importantes daños. Al parecer tropezó en un escalón de un centímetro de altura, a pesar de que está suavemente matado en rampa, para que no constituya obstáculo.

Mi suegra, con toda la familia, estuvo viviendo en esta casa donde ahora escribo –aquí nació mi esposa–, hasta que ahorraron para hacerse otra mejor y más grande en la otra punta del pueblo. Si mi suegra ahora viviera en esta casa, estaría prisionera en la habitación que se la dejara: aquí no hay dos habitaciones a la misma altura, todas están separadas por severos desniveles. Para pasar del cuarto de la entrada a la salita, dos habitaciones contiguas, hay que subir tres escalones, y luego bajar otros tres: ¡misterios de la arquitectura de los pobres!

Esta casa tiene cosas interesantes: un alto ciprés que yo planté hace veintitrés años; y muchos recuerdos. También tiene una terracita desde donde vemos la sierra: Sierra Nevada. Yo le tengo mucho cariño a esta casa, pero no es una casa para ancianos. ¿Dónde viviremos mi mujer y yo cuando lo seamos, si llegamos a serlo?

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