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Segunda vivienda

Queridos visitantes de Certe patet, certepateantes queridos. Todos, mejor o peor, hemos hecho el agosto. Ahora toca septembrear, y ojalá nunca septhambrear, que es lo más duro. Coma el mundo y coma bien; que, si nos lo proponemos, hay rancho para todos. En fin, que volvemos a las andadas y a las andanadas, o sea, a colgar aquí nuestros textículos, sin componendas ni negociandas con nadie, fieles a nuestro currículum, que es igual de breve y similar en contenido al de Julio César (iba a escribir “al de Julio Agosto”, pero mi ágil mente se ha anticipado al acto fallido): “Llegué, vi y me cagué de susto”.

Y como soy un potentado, puenteado o puteado de los que van a veranear en casa propia, me toca pegar aquí el micorrelato que escribí hace unos días, mientras disfrutaba de mi segunda viviana. Hedlo aquí:

Ayer cometí un intento de suicidio –de meicidio diría si me lo permitiera la Academia–: me pegué un tiro en la sien con la pistola de silicona. No me maté: sólo pasé el resto de la tarde con la sien derecha como si me hubiera eyaculado en ella un monje satrapense. Es que las tareas domésticas me desesperan mucho, sobre todo las extraordinarias, que son tantas que a la fuerza se imponen como ordinarias. Y no hay nada como tener una segunda vivienda para que nunca te falte alguna domiamargura. No quiero ni pensar en los congéneres que no sólo tienen una segunda vivienda, sino también una segunda familia: una Fulanita con dos hijos en Sagasta y una Zutanita con una hija en Romanones. Yo, de estar así, me cortaba la yogular con el cortaúñas.

El caso es que en una de las habitaciones de mi segunda vivienda se habían despegado, levantado y sublevado unas cuantas baldosas. Por consejo de Domingo, mi ferretero de cabecera, las pegué con silicona. Con un inconveniente: la última… no había modo de meterla –mi problema de siempre–, porque no cabía. Fue entonces cuando decidí suicidarme con lo que tenía a mano.

Suerte que uno pisa terreno conocido… Esta mañana he recurrido al SMM (Servicio Municipal de Mantenimiento), que, como me conoce de toda la vida porque yo nací dos calles más arriba de donde ahora vacaciono, me la ha cortado por donde he querido: me ha hecho la circuncisión de la imposible baldosa, que a continuación ha penentrado en su hueco con absoluta solvencia.

Recomendación final: no tengan dos familias ni dos viviendas. A menos metros y a menos matres, menos trabajo. Hagan lo que cierto pariente mío cercano, que se ha construido una solución habitacional en la que sólo cabe, además de un hornillo y un lavabo, media cama.

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Una respuesta

  1. Tu intento de suicidio me ha recordado a ese vasco que se cuelga de una pierna, y cuando su amigo lo encuentra y le pregunta qué hace, responde que suicidándose. “Pero para suicidarte tienes que colgarte del cuello”. ” Si, ayer lo hice…pero es que me ahogaba, oye”.

    Pues eso.
    Una entrada graciosísima la tuya.
    Un beso

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