• Páginas

  • Archivos

  • enero 2009
    L M X J V S D
    « Dic   Feb »
     1234
    567891011
    12131415161718
    19202122232425
    262728293031  
  • Anuncios

No nos falten el vino ni los libros

Y llegó San Antón, con sus olores a la rica olla, hecha con habas secas, patatas, arroz, hinojos, y con diversas delicias de la magia culinaria porcina. Te metes un plato de olla en el cuerpo y después otro de lo mismo (cualquier comida digna tiene primer plato y segundo plato), y, una vez que los tienes bien ubicados y estibados, puedes subir a la Boca de la Pescá como un reactor.

Claro que una comida de este calibre no se puede acompañar con agua; y ya lo advierte la poesía popular: “San Antón tenía un hijo / y de beber agua enfermó. / Y su padre le decía: / –Bebe vino, y agua no.”

Los santos, como son tan buenas personas, sobrellevan con paciencia que sus devotos nos hayamos vuelto tan materialistas. Aunque algo nos queda de espiritualidad; poquito, es verdad, pero algo. Por ejemplo: si mis vecinos del norte, los granadinos, celebran mucho a San Antón, mis vecinos del sur, los dilareños, celebran mucho a su patrón San Sebastián. Y dice un dilareño: “De los santos de enero, / San Sebastián es el primero.” Y le contesta un granadino: “Detente barón, / que primero es San Antón.” Lo de “barón” es irónico, cualquiera se da cuenta.

Efectivamente, San Sebastián llega tres días después: el 20. Y los dilareños, tan cultos ellos y tan espirituales a pesar de que los de mi pueblo los llamen esparteros, le tienen instituida al santo la fiesta del libro y el vino. Como nunca me he acercado a compartirla con ellos, no recuerdo muy bien en qué consiste… No sé si es que tú les das a los cofrades un libro y ellos te echan un vaso de vino, o si los devotos dilareños costean el libro y el vino. En cualquier caso, lo que yo tengo entendido es que los libros van pasando de las cajas a los bolsillos de los chaquetones, o a la inversa, y ahí se quedan quietos; mientras que andan ocupadísimos los vasos, ya llenos, ya vacíos, como el cuerno de los pastores de Don Quijote.

Tal vez sea el momento de que los devotos de ambos santos, San Antón y San Sebastián, constituyan una única cofradía, y pongan en la misma peana a los dos santos, y hermanen el vino y la olla; y el día de la magna celebración regalen libros a la chiquillería; porque si los niños se cultivan, cautivados por las buenas lecturas, el día de mañana serán sabios; y, en vez de pensar en peleas, batallas o discusiones, pensarán en reunirse con la familia o con los amigos para disfrutar de una suculenta olla de San Antón, acompañada de alguno de los buenos vinos que, con las tolerantes y magnánimas bendiciones de sus santos, cosechan los más amados de los devotos.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: