• Páginas

  • Archivos

  • julio 2009
    L M X J V S D
     12345
    6789101112
    13141516171819
    20212223242526
    2728293031  

Me defino

No distante o distinto. Soy un ser terrenal.

Menos tinto que tinta por mis venas;

por mi alma, no tanta tontura como penas.

Enviciado en la pluma: ésta es mi flor del mal.

Soy también otros seres:

un padre de familia numerosa,

un maestrillo de barrio, esposo de una esposa,

y vil menesteroso que acude a menesteres.

Mi afición de plumilla no es oficio:

con gustosa vergüenza, la llevo como un vicio.

Por mí la llevaría con la cabeza alta

(no demasiado alta: soy propenso al mareo);

pero, pues todos piensan que éste es un vicio feo,

yo, prudente, me oculto cuando el vicio me asalta.

Siete pesetas y media

Menos de cinco céntimos de euro.

E iba al cine tres veces;

o a la taberna siete,

a por el vino que

hacía falta a mi madre en la cocina.

Y para golosinas de quiosco,

imáginate: hubiera costeado

tres meses de visitas.

La cabra de la casa (nuestra central lechera)

adquiría el derecho

de pasar siete días en el campo,

regresando al ocaso con las ubres bien llenas.

Siete pesetas y media en moneda,

atadas en un pico de un pañuelo,

sumaban treinta reales: lo suficiente para

que aguantara un día más una familia.

Mierda

El populismo y la demagogia reinantes a lo largo de las últimas décadas han echado a perder este país. En todos los ámbitos: en la política nacional, en la política autonómica, en la política municipal, en la educación, en la sanidad, en los transportes, en los medios de comunicación, en la religión, en el folclore, en la industria, en el comercio, en el turismo, en el arte, en el clima, en la orografía, en la natalidad, en la mortalidad, en la alimentación, en la defecación…

¡Este país es una puta mierda!

Sin duda no es la única del planeta; pero eso es sólo consuelo para tontos.