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De mutatione climatica

ETIAM

HUC

DESERTUM

ADVENIT

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Con ego ardido y apagado escrito

No con fuego o con llanto, no con tiza

o con tinta está escrita esta poesía.

No con sangre tampoco: no es sangría.

Este canto está escrito con ceniza.

Como el dedo del cura se desliza

por la frente humillada del creyente

y escribe “polvo eres”, la escribiente

ceniza en estos versos profetiza:

“Tu vida es el prodigio más hermoso.

Quién lo puso en tus manos, no lo sé.

Sólo sé que es muy breve.

Vive libre. No cedas al acoso

de quienes quieren despojarte. Sé

tú no más. Tú: no menos. Tu vida nada debe”.

Diosa Hebe

De PES a PER (o viceversa)

Diálogo entre un PER (periodista) y un PES (profesor de educación secundaria).

PER.- ¿Cuántos años lleva usted ejerciendo de profesor de secundaria?

PES.- Cuénteme las arrugas de la cara.

PER.- ¿Verdaderamente es alarmante la situación de los institutos en nuestro país?

PES.- No hay alarma. Ni siquiera hay una preocupación social apreciable, como no sea en el ambiente de los profesionales e la docencia. O sea, que la situación, precisamente por no haber creado alarma social, seguirá empeorando.

PER.- ¿Qué le parece el reiterado llamamiento del ministro Gabilondo para un gran acuerdo de Estado en materia de educación?

PES.- Que no es creíble. Más bien parece una estratagema para que el Gobierno no tenga que cargar con toda la responsabilidad ante el desastre. ¿Por qué no pidieron este amplio consenso para elaborar la LOE, tan reciente? El Gobierno ya ha visto que la LOE  no va a arreglar nada; que la cuesta abajo, sin frenos y marcha atrás continúa y va a continuar.

PER.- ¿Todo lo malo de la educación es culpa del Gobierno?

PES.- Por supuesto que no. La calidad de los políticos en el Gobierno y la calidad del sistema educativo son resultado de un estado social. Y nuestra sociedad actual es el resultado de la abundancia material y de la irresponsabilidad moral.

PER.- ¿Cómo son los profesores actualmente?

PES.- Están, en general, mucho más capacitados que los que ejercían la docencia cuando yo era estudiante. Pero el medio en el que se desenvuelven es enormemente diferente. Cada día intentan realizar su tarea en unas aulas en las que campa la indisciplina. Y recordemos, una vez más, el sentido de esta palabra tan desprestigiada en estos tiempos: disciplina procede del verbo latino disco, ‘aprender’. Disciplina es la actitud adecuada para aprender. Es muy duro trabajar minuto a minuto, cada día, en ese ambiente de desorden y falta de respeto. Además, los profesores tienen que atender a una cantidad incesantemente creciente de absurdas tareas burocráticas; que no llegan a cumplir porque son absurdas y porque su jornada no daría para tanto aunque le sacaran a cada una veintitrés horas de dedicación. Incumplimiento que, para más inri, los convierte en unos fuera de la ley.

PER.- ¿Cómo son los adolescentes de ahora?

PES.- Los hemos criado en la abundancia y la irresponsabilidad moral a las que aludía antes. Los hemos mentalizado para que disfruten del bienestar. Les hemos dicho: “Lo importante eres tú”. Y la más mínima contrariedad los exaspera y los pone agresivos. Con lo dicho me refiero a un porcentaje alto de muchachos. Hay, no obstante y por fortuna, una cantidad no pequeña de jóvenes que, aguantando cada día en un ambiente escolar tan duro para los que asumen sus obligaciones, llegan a un grado de preparación, en todos los aspectos, excelente.

PER.- ¿Qué podemos hacer los que no tenemos ningún poder político para mejorar la educación en nuestro país?

PES.- Hay que seguir trabajando en todos los frentes: político, social, académico, familiar. No tenemos derecho a rendirnos. Pero debemos abarcar con nuestra mirada una perspectiva amplia. Así veremos que, si bien vivimos en una sociedad decadente (“Occidente tiene decadente hasta el nombre”, decía Enrique Baltanás en una de sus volaterías), también es una sociedad abierta a la influencia y el mestizaje. Es posible que se vaya produciendo un cambio sociocultural no traumático; y que el resultado sea una sociedad más cohesionada en torno a valores básicos como libertad, democracia, honestidad; más capaz tanto para el disfrute de la vida como para el sacrificio éticamente inevitable; una sociedad audaz cuando mira al futuro y respetuosa cuando mira al pasado… No hay que desesperar, a pesar del Gobierno y de la oposición. Yo recuerdo con frecuencia ese verso de Carlos Edmundo de Ory: “El hombre nunca es tarde”.

PER.- Muchas gracias, señor PES.

PES.- A usted, señor PER.

Papa Miguel, de Manolo Gómez Rivero

Papa Miguel

La foto de portada

Es un torso vestido –la foto en blanco y negro

enfocada un tanto desde arriba;

la luz desde la izquierda de la cámara–.

Es el torso de un joven perfil griego.

Pelo espeso, rebelde y descuidado;

y unas manos que atrapan sus mejillas

como manos de madre, y son las manos

maternas de este joven,

cuya mirada escruta lo inefable

apenas soterrado a un metro de él.

Bajo el humus, o bajo las baldosas,

este joven poeta descifra el mundo entero.

Y lo ha puesto en un libro titulado

Luis García Montero, o Casi cien poemas.

Cruz y aula

Este profe bloguero tiene la impresión de que hace ya muchísimo tiempo que desaparecieron de las aulas, en los institutos españoles, no sólo los símbolos de la religión católica, sino cualesquiera otros símbolos que testimoniaran pertenencia o adscripción a una religión, a un Estado, a una sociedad, a una cultura.

¿Está uno contento de tal ausencia de símbolos? No pienso que sea tan mala su presencia, al contrario. Además, en el caso de los símbolos religiosos, es muy incoherente que se pretenda garantizar la enseñanza de las distintas religiones que profesan los alumnos –en la práctica no se cumple—y a la vez se obligue a erradicar los símbolos de estas religiones.

No hemos visto que la Unión Europea fuera eliminando banderas de países que asumían la de la Unión, sino que unía estas banderas a la de la Unión. Y lo mismo en la ONU.

¿No sería oportuno, para el aprendizaje de la convivencia pacífica, que en las aulas pudieran coexistir fraternalmente los símbolos de las distintas religiones con los símbolos que representan la negación–¡que no el rechazo!—de cualquier religión?

Con una condición indispensable: todos los credos, diffidos y discrepos, para ser legales, deben acatar las leyes de los Estados democráticos en los que estén asentados o pretendan asentarse.