• Páginas

  • Archivos

  • noviembre 2009
    L M X J V S D
    « Oct   Dic »
     1
    2345678
    9101112131415
    16171819202122
    23242526272829
    30  
  • Anuncios

Los tres tercios (teoría)

Mi primo Paco Marruecos –en paz descanse—alguna vez le oyó decir al cura que los medios indispensables para la salvación eterna eran tres. Probablemente el cura se refería a las virtudes teologales, las virtudes cardinales y los dones del Espíritu Santo. Pero mi primo Paco, que era una cabra que tiraba a la bodega, en cuanto empezaba a beber vino, procuraba no parar antes de haberse bebido los tres medios que hacían falta para salvarse: los tres medios litros. Mi primo Paco era un alma de taberna y sacristía, un alma de niño viejo; por eso todo el mundo en el pueblo le perdonaba que no respetara el equilibrio de la unidad, de los tres tercios.

Mi primo Paco, sacristán vocacional del vino de misa,  se murió. Y después se murió su hermano Antonio, éste sí alma de cántaro de agua, pues era abstemio riguroso. Y hace pocos días se murió también la hermana mayor, mi prima Trini, que no sólo era abstemia del vino, sino también de las palabras, pues sólo las usaba para responder: jamás para comentar o preguntar. En fin, que mi familia de sangre es cada vez más mi familia de tierra. Pero dejémonos de preámbulos y de parientes, que se nos va la pascua, y entremos en el meollo de la teoría: la clave del equilibrio, la síntesis unitaria, la santa trinidad de los tres tercios.

· Decimos que una persona adulta, para vivir con salud, necesita repartir su jornada en dormir, mantenerse y trabajar, con escrupuloso respeto del triple tercio: ocho horas para cada.

· Los árboles –en los de hoja caduca salta a la vista—reparten, ¡si se les planta donde se debe!, su año solar en tres perfectos tercios, que dedican sucesivamente a: dormisoñar (los de hoja caduca duermen desnudos), florifructificar (cuánta hermosura y riqueza puede originarse en un profundo, alto sueño) y agostotoñarse (agotarse, acogotarse, extenuarse).

· Un cerdo de raza –o sea, cerdo de Iberia Fecunda—necesita un tercio del año para crecer, otro tercio para engordar, y un tercer tercio para curarse de espantos: ya es exquisito manjar.

· Y, finalmente, volvamos a las personas humanas (en contra de lo que vulgarmente se dice, humanos son también los cerdos y los árboles). Para vivir con garantías de éxito, los humanos personas necesitamos repartirnos en tres tercios: un tercio de inteligencia, un tercio de estupidez y un tercio de ambición. Si las proporciones fallan, no hay seguro que responda.

· Y, dentro de los hermanos humanos, volvamos de lo general a lo particular; a lo particular de este individuo concreto que es un servidor: que se bebe sus tres tercios de cerveza y… funambulante perfecto.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: