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Madre

[Poema escrito hace diez años aproximadamente. Mi madre está ahora a punto de tener su quinta bisnieta]

Querida madre,

ayer te llamé y no estabas en tu casa.

Era la hora del paseo,

de uno de esos paseos que tú das,

que se van acortando como tu cuerpo se encoge,

como tus fuerzas disminuyen.

Tus hijos nos hemos ido

haciendo tan mayores…

Tus nietos han crecido.

Bien podrías tener algún bisnieto,

si las nuevas generaciones fueran menos renuentes…

Has vivido tantas carencias y miserias,

tanta penuria, tantos días de duelo, tantas muertes…

Tu cuerpo ya

es una reducida ruina,

un poco de ceniza

donde el rescoldo se agota…

Tú, que a los seis años eras huérfana de madre

tú, que has sufrido tantas orfandades,

nos has sido tan madre,

somos tanto tus hijos…

Bien vemos que la muerte se nos cuela

por puertas y postigos,

nos llueve por todas las goteras,

nos rezuma por todas las paredes,

nos entra por la piel.

Es más fuerte que todos,

más no la dejaremos que nos venza fácilmente,

no la dejaremos que te lleve;

porque tú eres el río de la vida,

puedes más que la muerte.

Seguirás viva con nosotros,

viva en nosotros,

que seguimos tus huellas sin recelo,

de buen grado,

con voluntad placentera,

mama Ico,

abuela, madre, Rosario,

Rosarico.

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Yo era un gran guerrero

Cuando yo era pequeño,

mi ropa era la puesta.

Mi madre la escondía

a la hora de la siesta.

Así neutralizaba

mi bravura, dispuesta

a conquistar el mundo.

Mi mundo:

iba desde la cuesta

del camino de Dílar

hasta la acequia; ésta

era mi Mississippi,

mis lagos, mi floresta

(agua limpia de sierra:

últimamente apesta).

Mi madre pretendía

doblegarme la cresta;

mas yo era mucho gallo,

héroe de dura testa…

Cuando ella se dormía,

yo escarbaba en la cesta

hasta hallar mi armadura.

E iniciaba mi gesta.

Mi pueblo, entre la sierra y la vega

Cortijo del Molinero (Gójar)

Enfermo al cubo (de la basura)

LA VIDA

Es una enfermedad de la materia.

EL HOMBRE

Es un tumor maligno de la vida.

YO MISMO

Soy parte autoextirpada del tumor.

¿Y tú qué eres?

De la economía sostenible a un país insostenible

El Mundo. Editorial de hoy, miércoles, 03 de febrero de 2010

LOS DATOS de los Servicios Públicos de Empleo y del Ministerio de Trabajo que constatan un incremento de casi 125.000 nuevos parados en enero y la pérdida de 257.000 afiliados a la Seguridad Social son demoledores. Pese a que enero es tradicionalmente un mal mes para el empleo, el aumento del número de parados en esta ocasión es catastrófico: nos retrotrae al ritmo de destrucción de puestos de trabajo de marzo del año pasado, es decir, a tiempos previos a la entrada del Plan E, que frenó la caída libre. Se pone así de manifiesto que el país no ha tocado fondo y que el paro continúa sin desacelerarse.

Especialmente preocupante es la pérdida de cotizantes a la Seguridad Social, que deja ahora la cifra de afiliados en 17,5 millones. Eso supone retroceder a datos de 2005, cuando la población en España era inferior en casi dos millones. Estos números dibujan un país insostenible en el que hay casi 8 millones de pensionistas, 4 millones de parados y 3 millones de empleados públicos, por 14,5 millones de trabajadores en el sector privado. Hay que advertir que por primera vez en España hay 4 millones de parados registrados oficialmente y también, por vez primera, hay más de 3 millones de personas que cobran un subsidio de desempleo. Eso quiere decir que el Estado debe afrontar al final de cada mes el pago de cerca de 9.000 millones de euros sólo para atender pensiones y subsidios. Se entiende así el giro radical del Gobierno, que ha pasado del discurso de la gran política social, de la economía sostenible y de los brotes verdes al aumento de impuestos, primero, y ahora al pensionazo.

Pero tan grave como el deterioro de la economía es la velocidad con que se produce. En agosto de 2007 había la mitad de parados que ahora y hace sólo ocho meses, en mayo de 2009, había casi dos millones de afiliados más a la Seguridad Social que hoy. Lo mismo puede decirse de la rapidez con la que se disparan la deuda y el déficit públicos. El Gobierno había calculado en los presupuestos de 2009 un déficit del 1,9%, y el ejercicio se ha cerrado con el 11,4%, lo que supone una desviación de 95.000 millones de euros sobre lo previsto.

Ante este panorama no es de extrañar que el FMI avise de que España deberá afrontar «grandes sacrificios» entre los que incluye, en todo caso, la bajada de salarios, o que la OCDE advierta de que la reforma del sistema de pensiones necesita «esfuerzos complementarios» a los ya anunciados de elevar la edad de jubilación y revisar el cálculo de la pensión.

Las luces de alarma están encendidas y hay que tomar decisiones. El nerviosismo no sólo está en la calle, se palpa también en el PSOE. El presidente castellanomanchego Barreda animaba ayer a Zapatero a acometer una «remodelación importante del Gobierno» para formar un equipo que combata mejor la crisis. Al margen de que sus declaraciones puedan ser consideradas oportunistas, revelan el debate interno que sacude las filas socialistas. Pero es el momento también de que la oposición esté a la altura. La tentación de acomodarse en el cuanto peor, mejor, no sirve, porque el PP corre el riesgo de heredar un país destrozado el día que llegue al Gobierno.

Esta semana Zapatero tiene una oportunidad de demostrar que es consciente de la gravedad de la situación. El Consejo de Ministros aprobará el viernes sus propuestas de reforma del mercado laboral. Desde luego, la situación no se va a desbloquear con medidas cosméticas. Veremos si, como pedía ayer la vicepresidenta De la Vega, se apuesta por «medidas valientes», que en este caso sólo pueden ir por la flexibilización en la contratación y el despido. Si tras haber dejado pasar un año Zapatero no se siente en condiciones de abordar esas reformas, debería pensar en convocar elecciones.

“Cabeza fría”

Son las 7:45. Me voy al instituto (veinticinco minutos de paseo). Y me vuelvo en la misma puerta  de mi casa: mi cabeza, deforestada y talada, ha sentido el húmedo frío con que se han estrenado las noches de febrero. Me pongo una boina (no sin alguna vacilación e incomodidad: “Cabeza loca no quiere toca”). Al verme así, tocado, mi hija Hebe me pregunta si me voy ya a guardar las cabras. Mi esposa “aserta” que parezco recién salido del París de los años 20. Hay, como ven, división de opiniones.

Ahora –ya es la tarde—acabo de copiar un texto para un examen de mis alumnos de 1º de ESO (Educación Secundaria O lo que sea). Un texto de El Club de los Faltos de Cariño, libro de Manuel Leguineche con el que disfruté cuando lo leí. ¿Que qué les pregunto a mis alumnos sobre el texto…? ¡Nada! Les mando que lo copien: sin saltarse frases, sin cambiar palabras, sin olvidar las tildes, sin ignorar los signos de puntuación. ¿Fácil? ¡Difícil incluso para los alumnos de 2º de Bachillerato! Un texto que se titula “Nueces” (14 líneas, página 49) y es una especie de recetario de medicina casera. Al final, Leguineche formula su propia receta: “Cabeza fría, vientre ligero y pies calientes”. Pues no estoy de acuerdo, don Manuel; yo digo que “Cabeza caliente, piense o no piense”. La vida necesita calor. El frío es de los muertos.