• Páginas

  • Archivos

  • junio 2010
    L M X J V S D
    « May   Jul »
     123456
    78910111213
    14151617181920
    21222324252627
    282930  
  • Anuncios

Algeciras – Cazorla – Sanlúcar

Subir a las Pantallas (las alturas proporcionan buenas vistas), bajar y seguir hasta el Faro de Punta Carnero (los faros dan también…); y, a la vuelta, bajar hasta la playa de Getares, y chapotear un rato entre los peces. Materiales: una bici. Tiempo empleado: dos horas y cuarto. Si lo hiciera una vez todos los días, en lugar de dos veces al trimestre, no tendría la barriga de canónigo que tengo, y que llevo a todas partes con santa paciencia.

Hoy, al salir de casa para iniciar este periplo, me he topado con mis compas Perfe, Mario, Sergio y Tomás. Estaban cargando sus bicis en un coche, porque se van a acompañar al Betis (“Te vi en Cazorla nacer; / hoy, en Sanlúcar, morir”) en su tournée por su pueblo, la Bética. Lo mismo que otros se han ido a acompañar a la Española a donde África se acaba…

Hago a mis compas alguna broma verbal: “¡Hay que ver cuánto necesitáis para dar a los pedales!…” Pero admiro su actitud, más joven que la mía. Que la mía de ahora: yo también fui joven, hace sólo dos tardes.

Me congratulo ya por la charla ilustrada con fotos que Mario, en la Semana Cultural del próximo curso, nos dará sobre esta “ciclomarcha”: con su flema y buen humor característicos, más africanos que británicos; con su amor por la erudición histórica y su rigor en el perfeccionamiento de la obra emprendida, más británicos que africanos.

Queridos compañeros, que merecéis más que nadie el gentilicio de béticos, ¡feliz ruta!

Anuncios

Mis queridos bachilleres

LAURA B

PABLO

MARÍA

MARIO

MELANIE

NAROA

ADRIÁN T

DANIEL

JUANMA

PATRICIA H

BEATRIZ

BOSCO

ABIGAIL

CHAIMA

SARAY

SERGIO

JUAN ANTONIO

ESTRELLA

ADRIÁN H

LAURA L

KAREN

ESTEFANÍA

SANDRA

BRENDA

LAURA S

FERNANDO

AINHOA

PATRICIA V

JESÚS:

Un fuerte abrazo a todos. Mi emocionada enhorabuena a todos. Mis deseos de suerte y de felicidad para todos. Y mi (pen)último texto propuesto para el comentario:

Sábete, Sancho, que un hombre no es más que otro, si no hace más que otro.

DON QUIJOTE, I, 18.

¡FELICIDADES!

Curriculum Antonii

A los cuatro, glotón.

A los siete, aplicado.

A los nueve, un salvaje.

Monaguillo a los doce.

A los trece, curita.

A los quince, un problema.

Nada a los dieciséis.

A los veinte, estudiante

(de los torpes: Románicas).

Veintiséis: un recluta

(tonta mili, no puta).

Veintisiete: Madrid

fue su segunda madre.

A los treinta un currante

plantado en un vivero.

Treinta y tres: se casó.

Padre a los treinta y cinco.

Cuarenta: profesor

sin dejar de ser padre,

ni ido, ni marido,

ni corredor del Dílar.

Cincuenta: cincuentón.

Sesenta: se sentó,

dijo a todo que no,

y aquí Antonio acabó.

Ese Antonio fui yo.

Del libro que estoy leyendo

SAN PEDRO

En la Leyenda Áurea de

“Cuando Dios andaba por el mundo”

I

“Cuando iba Dios por el Mundo”

–dice una leyenda clara

y verde y alegre, como

el campo por la mañana–,

el Divino caballero

un escudero llevaba.

Con él partía su pan

–que era del cuerpo y el alma–,

con él partía su vino,

con el su sal y su agua,

con él el dulce milagro

de su divina palabra.

Los dos iban tan contentos,

sin curar de que las plantas

se disputasen humildes

la gloria de sus pisadas,

y el viento a escuchar sus voces

se parase entre la jara.

II

Ya eran pasados los tiempos

de la Encarnación primera,

de los prodigios magníficos

y las insignes sorpresas.

Ya estaba salvado el mundo

y la Redención ya hecha.

Ya a la mar de Tiberiades

no se reduce la pesca,

que el pescador de Bethsaida

del Cielo guarda las puertas.

Y ya sobre Pedro está

edificada la Iglesia.

Ya ha transcurrido el asombro

de la Divina tragedia.

El regalo de la fe

las almas de gloria llena

y ya se llama cristiano

el orbe y santa la Tierra.

III

Iba Jesús por el Mundo

en compaña de San Pedro

añorando acaso el día

de su viaje primero,

lleno de amor por el hombre,

por la Tierra de amor lleno.

Ambos se habían escapado,

como chiquillos traviesos,

de la Mansión Celestial

ansiosos de ver de nuevo

de la corta vida humana

el cotidiano momento.

Pasar un día en la Tierra

y luego volver al Cielo

donde no hay día ni noche

Y no hay espacio ni tiempo…

donde todo es infinito

y donde todo es eterno.

IV

Y era una mañana pura,

llena de luz y de trinos.

El sol besaba los campos,

el aire rizaba el río;

las sabanillas de niebla

dejaban el prado limpio

para arrollarse a los pies

del monte, azul de zafiro.

A lo lejos los rebaños

dilataban su balido

como trompetas unánimes

de un himno de paz tranquilo.

Y los pastores, envueltos

en polvo, luz y rocío

iban dorados y alertas…

–¿Qué te parece, Perico?

–Señor, que aquí se está bien.

La Tierra es un Paraíso.

V

Después del oro del día

Fue la plata de la tarde:

el sol, la luna y la estrella

en el cielo. Y, en el valle,

un suspiro tan inmenso,

un silencio tan suave…

Mas cuando llegó la noche

comenzó el río a escucharse;

el viento, a decir palabras

sueltas entre los boscajes;

el rocío y las luciérnagas,

a ser estrellas rampantes.

El ruiseñor, en la rama

cantó hasta morir, amante…

–Di, Pedro, ¿qué te parece?

–Señor, es cosa admirable.

Los seres que gozan de esto

no tienen por qué quejarse…

VI

Y aquí viene lo gracioso

de nuestra leyenda áurea…

Diz que tras la noche, claro,

vino el clarear del alba

Y rompieron a cantar

los gallos de la comarca…

Y cuando Jesús, riendo,

volvió a San Pedro la cara,

le dijo el santo bendito,

entre suspiros y lágrimas:

–Vámonos de aquí, Señor,

volvamos a Nuestra Casa,

que estos pícaros me acuerdan

de aquella hora tan mala

en que te negué tres veces

antes que el gallo cantara…

Y es fama que, ya en el Cielo,

y la aventura pasada,

cuando aún Jesús se reía,

como un niño sollozaba

de Aquel Divino Quijote

el Divino Sancho Panza.

MANUEL MACHADO, POESÍAS COMPLETAS

Selectividad – Lengua

El año pasado por estas fechas, ante la prueba de Lengua de Selectividad, una compañera se lamentaba ante mí: “Yo, todo el curso obligando a los alumnos a que compren y a que lean El País, y ahora les cae un editorial de ABC”. ¡Pues claro que tenía que ser así, estimada colega!

La Junta de Andalucía es justa. Y si a lo largo del curso se gasta una pasta gansa en mandar, no un chorro, un río de ejemplares de El País a los institutos, en la prueba de Selectividad tiene que compensar la balanza seleccionando a un columnista de un periódico facha, ABC por ejemplo; un columnista, para más inri, que ha ocupado altos cargos con los pepes en el Gobierno. Porque este año el elegido ha sido Juaristi. Y como su columna es un poquito larga –alta—para el tipo de textos que los responsables de la cosa presentan al personal en Selectividad, pues se le mete mano con la tijera, y se le corta lo que se quiera. Que, si con Franco sólo los asquerosos censores usaban la tijera, ahora la tijera se ha democratizado, y cualquier personajillo la usa con desenfado. Eso sí, se deja constancia: (…).

Para una gente tan ocupada como ésta que nos ocupa, el método de la tijera es bastante más expedito y eficaz que el de andar buscando un texto adecuado en la forma, el contenido… y la extensión.

Me encanta leer a Juaristi. Aunque he de reconocer que a veces sus textos traen demasiado trigo a mi parvo molino. Mejor: así aprendo más. Y para mis alumnos, por supuesto: Juaristi es un escritor “de la casa”.

Por tanto, yo, encantado de que lo hayan seleccionado en vecindad y alternativa del escritor de cabecera de los políticos de la JA, García Lorca.

Me quejo, sí, de que a un texto de ABC, periódico con un largo siglo de historia, no le pongan fecha. Y me quejo de que hayan usado la tijera tan ligeramente. Y me quejaría aún más si estuviera seguro de que no la han usado ligeramente, ingenuamente, sino con cierta (o sea, segura) sediciosa sevicia, que es lo que parece sugerir el tercero de los tres tijeretazos.

Servidor, deshacedor de tuertos en el país de los calvos, ofrece aquí el texto completo y fechado, indicando mediante el cambio de color los fragmentos recortados, “deseleccionados” de la Selectividad.

Sátiras

COMO se sabe, Martin Amis ha aconsejado a la administración laborista instalar en las calles del Reino Unido cabinas donde los ancianos podrían poner fin a su penosa e inútil existencia, si así lo deseasen, ingiriendo dosis gratuitas de martini envenenado, con o sin guinda. ABC recogía la noticia esta misma semana, a la vez que se hacía eco de la indignación que ha levantado tanto la propuesta del escritor británico como su advertencia de que, en caso de no llevarse aquélla a la práctica, las ciudades se verán anegadas en breve por muchedumbres de horribles vejestorios enloquecidos. A mí, escandalizarse por esto me parece sencillamente de hipócritas.

Porque lo que Amis ha perpetrado no es un crimen, sino una soberbia sátira en la tradición de Jonathan Swift, que recomendaba, como solución para terminar con el hambre en Irlanda, comerse a los niños de los prolíficos labradores católicos de la isla, preparados al chilindrón y con guarnición de patata autóctona. Aunque anglicano, el dublinés Swift no pretendía exterminar niños papistas, sino llamar la atención de sus lectores británicos hacia la miserable situación de la población rural irlandesa mediante una parábola salvaje y tremebunda. El hecho de que, un siglo después, Irlanda se despoblase a consecuencia de la peor hambruna registrada en la Europa moderna demuestra que pinchó en hueso.

Martin Amis no es sólo uno de los mejores escritores vivos de lengua inglesa, sino un moralista de antología y un luchador insobornable contra todo atisbo de tiranía o totalitarismo, en la estela del mejor Orwell. Lo que pasa es que la suya es una literatura arisca, pesimista y aparentemente despiadada, heredera de la que representaron su padre, Kingsley Amis, y los amigos de éste, poetas como Philip Larkin y James Fenton, o el ensayista e historiador Robert Conquest (con el refuerzo americano de Saul Bellow), todos anticomunistas a tiempo completo en una época de progresismo delicuescente y concesivo. Tuvo, a la sombra de tales maestros, una formación literaria de lujo y la aprovechó francamente bien, tras una adolescencia de feliz desmadre -como él mismo reconoce en sus amenísimas memorias-, marcada incluso en sus comienzos por cierta popularidad cinematográfica.

Detrás de la provocación de Amis se adivina al autor de la saga viajera de Gulliver, pero también a Borges, el Borges de «Utopía de un hombre que está cansado», relato sobre un mundo próspero, igualitario y nihilista donde sus habitantes, al llegar a la vejez, se encaminan voluntariamente hacia la cámara letal inventada por «un filántropo cuyo nombre, creo, era Adolfo Hitler». Ahora que los demógrafos nos predicen una Europa achacosa para dentro de sólo treinta años (quizá Amis y yo mismo, que tenemos la misma edad, la veamos todavía, claro que desde el lado de los nonagenarios candidatos a la eutanasia con o sin vermut), la parábola gamberra del escritor inglés saca la discusión del terreno de la planificación burocrática y la lleva a donde le corresponde, a un presente en el que la condición senil aparece simbólicamente devaluada en provecho de la infantilización paternalista del rebaño, lo que pone a los viejos ante la alternativa de convertirse en objeto de beneficencia o en objeto de resentimiento por parte de frondas juveniles, ávidas y sindicalizadas, como se está comprobando ya en España ante las tentativas políticas de prolongar la edad laboral. La insolencia de Amis resulta tan feroz como valiente y oportuna, aunque, como siempre, cuando un dedo señala la catástrofe, los imbéciles se apresuran a amputarle la yema.

JON JUARISTI, ABC. Domingo , 31-01-10

Del último libro leído en 1 ESO C

“Escucha, rey Gracián, y no olvides nunca estas antiguas verdades.
Toda persona, al nacer, lleva dentro de sí la semilla de algo muy hermoso y grande. Si no fuese invisible, luciría en la noche como un astro.
Es un don que viene con la vida, un poder que a veces llega a ser inmenso. Nadie debe dejar que se le muera por no haberse dado cuenta.
Que todos sepan, rey Gracián, que son capaces de lo más sublime y lo más alto, que todos sepan que su pensamiento puede navegar en un mar sin límites, que recuerden que todos merecen ser reyes de la Tierra, que del primero al último están hechos de la misma materia que creó los grandes sueños.
Este es el viejo secreto. Que todos lo recuerden y obren en consecuencia.
En el Libro de la Vida de cada cual hay unas páginas en blanco que están siempre esperando.
Llenadlas de emoción, de hechos memorables, de entrega, de inspiración, de belleza, de dulzura, de talento, de pasión, de lo mejor de cada cual, de aquello que sólo puede hacer cada uno de vosotros y nadie más hará hasta el fin del Tiempo.
Un humano, un ser capaz de imaginar mundos lejanos, de hablarles a los dioses, de crear belleza casi de la nada, de llorar de alegría o de dolor en lo más profundo de una madrugada, merece dejar su nombre, sus hechos y su huella en la larga historia del universo.
Y por ello nace con poder suficiente para hacerlo.

Que todos lo sepan, rey Gracián. El mensaje queda en tus manos.”

Joan Manuel Gisbert, El mensaje de los pájaros

Ordeñanzas municipales

En mi cotidiano recorrido a pie hasta mi trabajo, durante quizá varios años me he estado encontrando, cada cierto tiempo, una buena mierda humana estampada en medio de la acera. El sujeto cagante se llevaba el rollo de papel higiénico, hacía uso del mismo, y se dejaba el resto sobrante in situ, sería por si algún otro alguien sentía la gana de ponerle acompañamiento a su cosecha. Alrededor de aquella cosa, yo imaginé, y a saber si acerté, el resto de la historia: el hijoputa que aquí se caga tiene un vecino con can que se le caga en su puerta, en la del cagón ofendido, el cual, como no tiene can, se caga él mismo para corresponder al regalo del can vecino.

Ahora, este Excelentísimo Cabildo Municipal ha evacuado nuevas Ordenanzas, por las cuales regula el tránsito, intestinal, de canes y vecinos por las calles, y fija las cantidades con que piensa multar cada acto depositorio: un pis de gato, tanto; una mingitación de anciano incontinente, tanto; una caca de can, tanto; un esparcimiento de cáscaras de pipa de girasol o de calabaza, tanto; un palito de chupa-chups o de polo-flash, tanto; una litrona vacía, tanto; una litrona con dos dedos de cerveza, tanto; una litrona rota, tanto.

Teniendo en cuenta que la multa más benigna va a ser de cien euros, el Excelentísimo va a sanear sus arcas. O yo voy a encontrar menos mierdas en mi camino.