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La Muerte y La Joven

A Rosario Ruiz Gómez, in memoriam

 

En el rosal de su huerto

La Joven corta una rosa.

Y ahora llega La Muerte

y es La Joven lo que corta.

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Río de llanto

Quejarse es una fuente de placer

tan surtidora… Goza cuanto llora

el querellante, y como la hora ignora,

llora de amanecer a amanecer.

Su queja no hay quien la haga enmudecer.

Y encima llorará cuánto deplora

verter su inagotable cantimplora

de llanto en quien lo quiere comprender.

Se añora el padecer de don Quijote:

sobrio, sabio, sereno en el abismo.

Su temple nada hay que lo derrote.

Enséñanos, señor, tu catecismo:

aunque de llanto estés de bote en bote,

tú mismo te haces risa de ti mismo.

Lagarto lagarto

FOTO DE ICO JOAQUÍN

Recortes en educación

¡La de años que lleva el Gobierno recortando en educación…!

¿Qué los alumnos no aprenden a diferenciar entre el y el usted? No pasa nada. Por lo menos distinguen entre la segunda persona y la cuarta, o la quinta.

¿Qué los alumnos dicen que Castilla es una ciudad, que Nueva York es un país? No importa. Por lo menos saben que esos nombres son nombres de lugares: más grandes o más chicos, con más o menos gente, ¿qué más da?

¿Qué los alumnos no saben lo que significa el verbo alzar? Mejor. Es un verbo asociado a nefandas actitudes fascistas: los curas alzan la hostia para timar al pueblo, los fascistas alzan el brazo para saludar al dictador.

Seguirán los recortes en educación. Y cuando pase otra generación los recortes habrán recortado tanto, que el burro flautista será catedrático al lado de nuestros alumnos (algunos no estaremos, qué poca pena, para verlo).

En fin… Yo a lo mío. Así que, como el curso va mermando en obligaciones, hoy he cogido la hora tonta de la mañana (esa que dedico a corregir lo que los alumnos escriben mirando para otro lado), me he acercado a la librería, y me he mercado el último de Mendoza, de don Eduardo Mendoza, de Eldardo Mendoza. Y ¡ale! A leer lo que escribe quien sabe escribir. A leer y a disfrutar, como hubiera dicho mi paisano Montes, de estar vivo en este siglo.

Y, para colmo de deleites, con el libro de estrena en la mano, me he metido en el bar, donde Miguel ángel, mi barman predilecto, me ha servido una triple sin (sin alcohol, sin tapa, sin vaso: en las horas de trabajo me rebozo de austeridad). Y la he degustado, ¡tan fresquita!, a la par que degustaba las primeras páginas de mi regalo de fin de curso, de San Antonio, de San Hoy, de lo que nos dé la gana a mi regalo y a mí.

Pero ahora no puedo ponerme a seguir leyendo mi regalo: me pondré a preparar las clases de mañana, para compensar un poco los recortes del Gobierno y de los alumnos.

Madrid en dos miradas

A veces, cuando tecleo con nostalgia de guillotina

Cada vez que la prensa española