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Una familia de Tánger

Anoche vimos en la tele una película que me encantó. Es una coproducción francomarroquí de 2013. Los personajes hablan en francés, árabe o inglés. Sólo los subtítulos en español, por lo que me gustaría verla otra vez -u otras- para enterarme mejor.

La acción se desarrolla en la vecina Tánger, en la actualidad.

Asistimos al desenvolvimiento de una familia en un período de tres días, o poco más largo. La vieja estrella Omar Sharif interpreta un lindísimo papel de muerto. Pero, en general, esta familia vive de un modo muy parecido a como viviría una familia andaluza de los años cincuenta.

Y ya sabemos lo que es una familia: un ámbito en el que conviven individuos de varias generaciones -cuatro en la película- unidos por “lazos de sangre” o asimilados.

La existencia de la familia requiere continuidad: no es como un grupo de personas que se juntan para pasar unas vacaciones o para realizar un máster. Y la continuidad, a su vez, depende de dos condiciones:

Primera: un hogar suficiente en cuanto a espacio y abastecimiento. De no contar con él, los componentes se irán largando, en cuanto tengan oportunidad, a buscar mejores predios. La familia marroquí de la película dispone, ampliamente, de medios económicos.

Segunda: unas conexiones afectivas, entre los miembros, que no sería posibles si, tras los dolorosos desencuentros que en la convivencia ocurren, no se impusiera el perdón. Que no es lo mismo que el olvido.

El ser humano, tan complejo, anda siempre necesitado de algo, siempre en precario, siempre buscando alguna satisfacción o rumiando alguna frustración. De esta última tendemos a considerar culpables, en primera instancia, a los más cercanos, a los otros componentes de nuestra familia. Y tenemos que aprender a objetivar dicha frustración, a verla como si fuera un objeto ajeno a nosotros mismos, para seguir apreciando en la justa medida el sano arraigo de las relaciones familiares.

¡Ah!, que no he dicho todavía el título de la película: Rock the Casbah. Título tomado, ahora me entero por la Wiki, de un rock and roll de 1982.

 

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Una respuesta

  1. Interesante. Hasta ahora nunca había pensado en la diferencia que existe entre perdón y olvido. Siempre los he considerado como dos conceptos parecidos.

    Y eso de que el hombre anda siempre necesitado de algo, es algo que en repetidas ocasiones me ha venido a la mente, pero ahora considero su afirmación como una conclusión a mi duda.

    Pd: intentaré ver la película, me ha llamado también la atención el título. También he hallado otro “título escondido” en el texto, concretamente “Ni perdón ni olvido”, canción de una banda de nuestra ciudad, así como de mi repertorio habitual.

    Un saludo, y gracias una vez más por compartir sus ideas.

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