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Nota en conducta

Decir que en esta tierra andaluza se vive con déficit de buena educación y de civismo, no es decir nada nuevo. En la calle hablamos en voz desagradablemente alta, formamos corrillos en lugares de la acera donde obstruimos el paso, y, si en uno de esos corrillos, hay cinco personas, tres de ellas hablarán a la vez, mientras las otras dos, sin interés por y sin posibilidad de escuchar, esperarán impacientes a que afloje el jaleo para meter ellos baza.

Aquí llamar a un vecino al orden cuando actúa, a vista de todos, de un modo reprobable, es poco menos que un acto de heroísmo, porque lo más probable es que el sujeto reaccione creciéndose en su barbarie y amenazando de muerte a quien, en términos correctos, le ha afeado su comportamiento.

No obstante, hace pocos días he sido testigo, en mi pueblo, de lo que bien se puede calificar como una jornada de civismo. Lástima que haya tenido que morir un familiar para que, en las muchas horas pasadas en el tanatorio (seguidas de las correspondientes al cortejo hasta y desde la iglesia y, finalmente, a la inhumación en el cementerio), todo el mundo dé amplia muestra de que sabe y puede adoptar otro registro de convivencia social, en el que no se alza innecesariamente la voz, se respeta el turno de palabra, se ejercita la cortesía y la amabilidad mientras se habla de mil temas, y en todo momento se muestra la mejor disposición para que el trato y la conversación sean un remanso de armonía.

Quizá los andaluces llevamos en el cuerpo, por la abundancia de sol tal vez, un exceso de alegría y de energía que no sabemos canalizar, y que rápidamente se nos va por las vías de la chabacanería, la bravuconería, la petulancia y el ruido. Y tiene que producirse algún acontecimiento luctuoso para frenarnos un poco, para que reprimamos nuestras habituales actitudes infantiloides y nos comportemos como personas adultas.

Así que, en conducta, somos capaces de pasar del muy deficiente al sobresaliente con gran facilidad. ¡Qué pena que no sepamos quedarnos en el sobresaliente!

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4 comentarios

  1. Otro texto interesante y grato de leer. Un saludo.

  2. Compañero Antonio González , quiero expresarte mi sincero pésame por ese familiar que ya no está con vosotros . .

    Espero haber entendido bien el tercer párrafo .

    Lo del civismo y la educación me temo que tendremos que esperar .

    Salud-os .

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