• Páginas

  • Archivos

  • diciembre 2017
    L M X J V S D
    « Nov   Ene »
     123
    45678910
    11121314151617
    18192021222324
    25262728293031

FELIZ AÑO NUEVO

QUE EN 2018 SE SOLUCIONEN TODOS LOS PROBLEMAS RLACIONADOS CON:

1. EL CLIMA

2. LA ENERGÍA

3. LA CONTAMINACIÓN

4. LA EMIGRACIÓN

5. LA EDUCACIÓN

6. LA DELINCUENCIA

7. EL PARO

8. LA XENOFOBIA

9. LA PENSIÓN

10. LA EUTANASIA

Anuncios

Antonio Torres del Moral

http://www.elmundo.es/opinion/2017/12/23/5a3cf9d446163fab6e8b45c1.html

Resultados

Con lo que llevamos soportado de matraca catalana en los medios, hoy, el día post, hasta yo, un tonto en todas las materias y mayormente en la política, me voy a atrever a opinar sobre los resultados de las urnas.

  1. Me congratulo por el éxito de Ciudadanos e Inés Arrimadas. Representan una actitud moderada, cívica (como su nombre) y pragmática. Me uno a sus tres deseos de vida: Visca Catalunya, visca Espanya, visca Europa.

  2. Me alegro de que los dos partidos que más han perdido sean los de los dos extremos del arco parlamentario: las CUP y el PP. La lentitud paquidérmica de éste, su incapacidad para tender puentes, explicar, ilusionar… La radicalidad selvática de aquéllas, mas propia de adolescentes mimados y malcriados que de personas con formación, disciplina y visión política… Creo que ha habido un corrimiento de votos hacia posiciones más centradas y reconducibles. Lo cual dice bien de los votantes catalanes, de su seny.

  3. Creo que si, tanto los fugados como los encarcelados, encabezados respectivamente por Puigdemont y Junqueras, tienen algo de generosidad y dignidad, si no son meros oportunistas sin pizca de grandeza, deberían renunciar a sus escaños, ponerse a entera disposición del Tribunal que los requiere, y dejar que en las formaciones políticas que hasta ahora han liderado tomen el relevo otros miembros (o miembras). Los cuales tendrían que aprovechar la oportunidad de replantearse el rumbo que sus partidos han seguido en los últimos años, con tan malas consecuencia para Cataluña, España y Europa.

Ojalá que en esta etapa que comienza hoy, los ciudadanos que no vivimos en Cataluña podamos ver que la matraca de esta rica comunidad autónoma de España no está todos los días en nuestra sopa. Aunque me temo que no vamos a tener esa suerte, como no vamos a tener tampoco la que reparten hoy los niños de San Ildefonso.

Los enemigos de la Constitución

https://elpais.com/elpais/2017/12/06/opinion/1512578805_563110.html

Feliz Navidad

Ha cambiado este país…

La frase del título me la decía hace poco Alfonso, un amigo de por aquí, no tan mayor como yo, pero lo suficiente como para tener a su hija haciendo un doctorado en otro país de Europa. Caminábamos los dos de vuelta al barrio.

—Ha cambiado este país…

Frase que enseguida me retrotrae a mi infancia, a la vida que yo viví en este país siendo niño.

—Mi padre —respondí— trabajó en el campo desde que mudó los dientes. Jamás pisó una escuela. No sé yo cómo pude acabar de profesor de instituto.

—Con algún apoyo contarías.

—Sí: el del cura del pueblo, que me sacó, a mí y a unos cuantos más, de la escuela del pueblo, para prepararnos él mismo en la vivienda que le tenía cedida el Ayuntamiento.

–Siempre hay un apoyo.

Y en estas Alfonso continuó para su casa mientras yo torcí para la mía; dando vueltas, una vez más, a los recuerdos de la infancia.

Durante los dos primeros trimestres del 63 la casa del cura fue nuestro colegio. Y en septiembre ingresé, ingresamos mi amigo Nicolás y yo, en el Seminario de San Tarsicio, en Cuevas de Almanzora.

Infancia la mía que terminó precisamente al acabar aquel primer curso de seminario. Entonces, con los trece años recién cumplidos y ya adolescente, pasé, pasamos Nicolás y yo, al Seminario de San Cecilio de Granada.

Si de esa infancia que acabó en el verano del 64 tuviera que elegir alguna experiencia especialmente penosa, creo que seleccionaría, no una, sino cada uno de los días en los que fui un niño jornalero. Trabajar en el campo a jornal, toda una eterna jornada, cuando sólo tienes diez u once años, es muy duro, muy penoso, muy largo; aunque los niños tuviéramos una tarea distinta —no siempre— de la de los hombres. Pero entregar a mi madre, llegada la noche, el importe de mi jornal me llenaba de orgullo y compensaba mi esfuerzo.

¿Tienen ahora, en este país, los hijos de las familias modestas, o pobres, experiencias parecidas? Creo que no.

Llegó septiembre del 63, y Nicolás y yo, con la total ayuda de don Ángel el cura, empezamos otra etapa en el camino de nuestra vida. Una etapa en la que no había jornales, pero sí jornadas largas, esforzadas, reglamentadas, controladas y escasamente alimentadas. Pese a lo cual salimos adelante.