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Sembrador

Profe del instituto otrora compañero:

hoy te voy a escribir un e-mail en verso

para que no te olvides de que yo te recuerdo.

Hace no muchos años compartía tu empeño

y lloraba en tu hombro y oía tus consejos.

Deplorábamos juntos ver en un gallinero

convertido el amado, el venerado templo

del saber, destinado a discípulos buenos.

Han llegado al poder sucesivos gobiernos

pendientes solamente de tener sus traseros

en las altas poltronas. Nunca se propusieron

servir a la nación ni guiar a su pueblo.

Aun así, algo añoro el oficio, al que, en sueños

agridulces y erráticos, todavía regreso.

Tú realmente sigues laborando, ejerciendo.

Que no te desanime el absurdo, el inmenso

trabajo burocrático: despáchalo ligero.

No te desmoralice el panorama pésimo

que encuentras cada día donde orden, respeto,

interés por las ciencias, atención al maestro,

libertad responsable, amor por el progreso

deben siempre mostrar los que son verdaderos,

meritorios discípulos. Eres -así te veo-

sembrador. La simiente, de tu mano cayendo,

irá siendo acogida por diversos terrenos:

abonados y fértiles, pedregosos y secos.

Nuestra madre, la Tierra, hará que de provecho

resulte cada grano: todos caen en su seno.

Unos pican los pájaros, otros se hacen estiércol,

y otros germinan donde nadie cuenta con ellos.

Tú a lo tuyo, a sembrar con semblante sereno.

Decir “misión cumplida” será tu mayor premio.

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Loa en familia

El dulce de membrillo

que labra mi cuñada

produce en la tostada

una textura, un brillo,

un dulzor amarillo,

que a toda mermelada

la deja relegada

y oscura en su lebrillo.

Desayuno de fiesta

es cualquier desayuno

con dulce que así presta.

Por tanto es oportuno

que aporte su modesta

alabanza el tribuno.

A los buenos doctores

Hay que ver cómo amamos

a los buenos doctores

cuando estamos muy débiles,

cuando el alma se encoge

y el cuerpo, aunque resiste,

necesita soportes

para seguir la senda.

El médico da un toque

con su vara de sabio

y el cuerpo se repone,

retoma su andadura,

se considera joven,

y el enfermo, o el viejo,

se ve en perfecto orden.

De nuevo la alegría

le muestra su resorte,

y le canta: “Estás fuerte,

eres un alto monte,

no hay quien te derribe,

te igualas a los dioses”.

Hay que ver cómo amamos

a los buenos doctores.

PS mata a PSOE

Pedro Sánchez, Pedro Sánchez,

te manipula tu orgullo.

Te crees el estadista

mejor, el número uno.

Te imaginas en la cúspide

de la gloria, tu futuro

para ti es tu apoteosis.

Y sólo eres un forúnculo

que le ha salido al Partido.

El Partido: ¡cómo pudo

darte la llave maestra!

Pero tú eres un iluso

y crees que es para siempre.

Pasará un año —calculo—

antes de que te des cuenta

de que te niegan los tuyos,

y de que unas Elecciones

te han convertido en difunto.

Navegar

Hay que morir con los deberes hechos

para ganar el cielo sacrosanto.

No hay más remedio que surcar estrechos

que acechan, acometen, matan tanto

si a babor, o a estribor, o si derechos.

Así que no me dejo hundir. Levanto

una vez y otra vez la pronta proa

de esta frágil, tenaz, firme canoa.

Pedro

Tu mente de ingeniero

resolvía problemas a diario

con beneficio para todos en tu entorno.

Luego tu vena artística afloraba

en las horas de calma y de reposo,

cuando tus fuertes manos

acariciaban sabias el teclado,

que respondía con su amor sonoro.

Un mayor en bicicleta

De la categoría de ciclista

paso a la de mayor en bicicleta.

La segunda, de la primera dista

como de este planeta otro planeta.

Pero, mientras mi cuerpo lo resista,

empujaré pedal, sin otra meta

que andar a diez centímetros del suelo

en una caminata que es un vuelo.