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Siempre que

El mundo está muy bien siempre que llueva
en primavera; siempre que la nueva
hoja nazca a una luz siempre amorosa;
siempre que haya un poeta y una rosa
aturullándose con tonterías;
siempre que haya una madre que sus días
consagra sin reservas a su afán:
hacer de su bebé otro titán.

Gracias

En esta corta y apartada calle
a las ocho de ayer algún vecino
aplaudía entusiasta y solitario.
Esta noche seré yo quien estalle
en aplausos: para los que el divino
oficio ejercen. Justo y necesario
darles gracias, pues son el firme escudo
ante este mal tremendo, ciego, mudo.

Disparate

Que un fallo multiorgánico me mate
si no declaro que es un disparate
llenar nuestras ciudades de animales
mientras que a los que son nuestros iguales,
nuestros hermanos, primos o vecinos
les mostramos sañudos los caninos,
los rechazamos cual si fueran ogros,
les negamos el pan de nuestros logros.

Niegata

Mi hija Clara ha querido
que vayamos siendo abuelos.
Anda aquí, por estos suelos,
por doquier dejando pelos,
una gata que ha traído
–que parece que ha parido–
que va siendo nuestra nieta.
Amiga de la veleta,
para nada se sujeta
a disciplina y horario;
pero, notorio y palmario,
es silenciosa y discreta.

Todas tus líneas

Degustar tu columna a mí me sabe
como a un niño comerse un caramelo.
Si leo un libro tuyo, no me cabe
duda de que levito: es el cielo
lo que surco y domino como un ave;
un ave que recorre con su vuelo
todas las latitudes del planeta;
todas tus líneas, lúcido poeta.

Sembrador

Profe del instituto otrora compañero:

hoy te voy a escribir un e-mail en verso

para que no te olvides de que yo te recuerdo.

Hace no muchos años compartía tu empeño

y lloraba en tu hombro y oía tus consejos.

Deplorábamos juntos ver en un gallinero

convertido el amado, el venerado templo

del saber, destinado a discípulos buenos.

Han llegado al poder sucesivos gobiernos

pendientes solamente de tener sus traseros

en las altas poltronas. Nunca se propusieron

servir a la nación ni guiar a su pueblo.

Aun así, algo añoro el oficio, al que, en sueños

agridulces y erráticos, todavía regreso.

Tú realmente sigues laborando, ejerciendo.

Que no te desanime el absurdo, el inmenso

trabajo burocrático: despáchalo ligero.

No te desmoralice el panorama pésimo

que encuentras cada día donde orden, respeto,

interés por las ciencias, atención al maestro,

libertad responsable, amor por el progreso

deben siempre mostrar los que son verdaderos,

meritorios discípulos. Eres -así te veo-

sembrador. La simiente, de tu mano cayendo,

irá siendo acogida por diversos terrenos:

abonados y fértiles, pedregosos y secos.

Nuestra madre, la Tierra, hará que de provecho

resulte cada grano: todos caen en su seno.

Unos pican los pájaros, otros se hacen estiércol,

y otros germinan donde nadie cuenta con ellos.

Tú a lo tuyo, a sembrar con semblante sereno.

Decir “misión cumplida” será tu mayor premio.

Loa en familia

El dulce de membrillo

que labra mi cuñada

produce en la tostada

una textura, un brillo,

un dulzor amarillo,

que a toda mermelada

la deja relegada

y oscura en su lebrillo.

Desayuno de fiesta

es cualquier desayuno

con dulce que así presta.

Por tanto es oportuno

que aporte su modesta

alabanza el tribuno.