Anuncios
  • Páginas

  • Archivos

  • febrero 2018
    L M X J V S D
    « Ene    
     1234
    567891011
    12131415161718
    19202122232425
    262728  

Puer auceps

A Leopoldo Moreno

Mi curiosidad es varia.

Consulto en el diccionario

el adjetivo aucupario;

y mi memoria, palmaria,

ve la ocupación diaria

—la vida es puro misterio—

del que fui: un niño serio,

cruel asesino en serie,

que ahora viene a que le ferie

su tirachinas sumerio.

Anuncios

Ir al Jardín del Edén

Me sugieren que visite

los Jardines del Edén.

Pero yo me encuentro bien,

y el presupuesto no admite

gastos extras. Y un ardite

me interesa a mí ese bulo.

El paraíso, formulo,

está en la vida sencilla.

Y al Edén le den morcilla:

Jardín de Ledén Porculo.

Elogio del ajo

Para elogio el ajo elijo.

Para bajos vates dejo

la joya. Yo me manejo

más mejor cuando me fijo

en la ajoya. Alguien dijo

que un bebé que dice ajo

ya no es infante, es un majo

jovencito que dedujo

que sin ajo no habrá lujo

ni jodienda que lo trajo.

Sin yo, sin halo, sin nombre

Cada día de mi vida

he luchado por ser bueno.

Mas si mandamiento ajeno

reglamenta la partida,

será otro quien decida

lo que es bueno y lo que es malo.

Di mi vida cual regalo

porque alguien lo exigió;

y si ya no tengo yo,

cómo voy a tener halo.

Recuerdo a Miguel Sedano

Miguel Sedano regaba

en la Vega de Granada;

y completaba jornada

con ratos que dedicaba

a convertir en su esclava

a su dueña, la Poesía.

A veces, cuando venía

para apuntes de oficina,

se pasaba a la divina

labor que lo seducía.

Ya sólo estudio español

Aunque iba bien en inglés,

ho abbandonato il lavoro.

Si en español empeoro

día tras día, mes tras mes,

dejo el inglés. Ya me ves:

repasando el diccionario

muchas horas a diario.

 Pan tiene nueve acepciones

sin contar las locuciones.

Y sólo una Rosario.

Tu abuelo

Aun con lento movimiento,

tu abuelo las pilla al vuelo;

y aunque peina poco pelo,

es rico en conocimiento.

¿Sabes tú si está contento

con el trato que le das?

Quizá él esperaba más

de tu respeto y cariño;

porque ya no eres tan niño:

crecido -y creído- estás.