Campos de mis paseos solitarios,
cuidad de mis amigos con ternura;
crezcan solos o formen espesura,
frutos prodiguen, se alcen suntuarios.
Olmos, pinos, olivos milenarios,
álamos de romántica figura,
palmeras de femínea donosura,
robles, sauces, cipreses lapidarios.
¿No es ser hombre ser árbol desterrado
que deambula sin norte ni camino
siempre a simas y abismos asomado?
Qué soy yo sino árbol peregrino,
por hojas y raíces desangrado,
siempre a la espera de mejor destino.
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