No son las primaveras como antes:
cuando el río bramaba como el toro,
cuando olían a virgen los habares,
cuando éramos hijos de la tierra.
No son las primaveras como antes:
cuando el heno caliente era la cama
y la albarda del mulo la almohada;
cuando éramos hijos de la tierra.
No son las primaveras como antes:
cuando las golondrinas
construían su casa en nuestra casa;
cuando los ruiseñores
cantaban su dolor en nuestra parra;
cuando éramos hijos de la tierra.
No son las primaveras como antes:
cuando el hombre crecía con la lluvia
como el olmo, el olivo o la palmera;
cuando todo era Dios;
cuando éramos hijos de la tierra.
No son las primaveras como antes:
cuando vivir era todo;
cuando morir no era morir:
era ser padres de la tierra.
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