A mi alumno Lamine
Si para quejas son buenas
las décimas, por qué no
lo ha de ser para que yo
certepatee mis penas.
Serán facecias amenas
para quien vive dichoso.
El que en medio de este coso
deja que mires su herida,
sabe que es savia su vida,
sabe cuál es su reposo.
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