Si me paro a escuchar el hálito del mundo,
tengo que concluir que está lloviendo;
que riega Dios la calle al par que estoy yo viendo
que ya ha pasado un año, segundo tras segundo.
El pulso de la vida suena suave y tremendo.
Y riega Dios la tierra en que me alzo y me hundo;
por la que errado, errante, errático, errabundo,
enamorado, amante, voy viviendo.
Y ya ha pasado un año
desde que «ya ha pasado un año” nos dijimos
brindando por nosotros y abrazándonos todos.
Que hogaño como antaño
el Buen Dios con su lluvia amase nuestros limos,
el Buen Dios con su sol enjugue nuestros lodos.
Filed under: Poemas | 1 Comment »