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Si no ciprés, sí enhiesto surtidor…

Si no ciprés

Nuestra madre Natura

Un hombre es como un árbol que ha nacido en el monte,

un árbol que da frutos deliciosos.

Pero en su mayoría

esos frutos serán sólo alimento

de las propias raíces de ese hombre,

o de las alimañas.

Un hombre es un derroche de energía,

es cosecha perdida.

Así, derrochadora, es la madre Natura.

Y pare sin parar.

Según los entendidos no lo hace

para regodearse con las pérdidas

(ella no es masoquista)

sino para que algunos sobrevivan.

La vida

Nacemos y miramos

a nuestro alrededor: ¡hay que buscar refugio!

Y al abrigo crecemos de papá y de mamá.

Nos hacemos adultos y ya estamos buscando

pareja, ¡copular! Conjugar este verbo

en activa, pasiva y deponente.

Luego vienen los hijos.

Y ahora son los hijos los que importan:

nuestra risa depende de su risa;

y con gusto comemos si ellos han comido.

Y los vemos crecer

mientras envejecemos. Pero no envejecemos

si ellos crecen felices: nosotros somos ellos.

Si cuando llega el día

de dejar este mundo, vemos que ya son fuertes,

inteligentes, cautos, preparados

para amar, para gozar para conti-

nuar esta cadena de la vida,

nos morimos felices.