1
Tu caudal
El tiempo de que dispones
es tu sucinto caudal.
Cuando lo utilizas mal
estás tirando los dones
que han de ser para que abones
el entorno en el que estás.
No malgastes lo que más
debe rendir un provecho,
aunque te anden al acecho
los vicios de Satanás.
2
Calva
Un termómetro del frío
y del calor es la calva.
Considera tiempo malva,
no el achicharrante estío,
no el gélido invierno impío:
el tiempo benigno es
ese día en que te ves,
luciéndola destocada,
esa calva iluminada
por ideas de interés.
2
A mi Musa
Para escribir estoy listo.
A ver qué me dictas, Musa.
Que no sea una profusa
disertación que ni Cristo
entienda, yo me resisto
a estar dando la tabarra
a un paisano; que guitarra
parezca o acordeón:
con música la lección
es como mejor se amarra.
3
Estenosis
Al parecer hay doctores
que a la estenosis lumbar,
la que no me deja andar,
le aplican sus cortadores
y te vas con las mejores
piernas para hacer camino.
Probaremos ese fino
remedio; y si no funciona
sufriremos la cabrona
suerte y el triste destino.
3
La sonrisa
Para un viejo la sonrisa
de una joven es la santa
medicina que le canta:
abuelo, no te des prisa
en largarte, sosa y lisa
es la vida sin abuelos;
y cuando vienen desvelos
por un porvenir incierto,
no ayuda un abuelo muerto
sino el que aún hace buñuelos.
4
No he salido
Hoy no he salido de casa.
Ahora no se me ocurre
un tema, todo me aburre.
Hay que ir a lo que pasa,
pues nuestra vida se basa
en el dentro y el afuera,
donde siempre nos espera
un encuentro sorprendente:
con una flor, con un puente,
con un dios, con una fiera.
5
Del campo al libro
Mis seiscientos millones de lectores
me sugieren que escriba más del agro.
El campo me aportó los esplendores
de la infancia. Después algún milagro
desde allí me llevó hasta los rigores
del estudio al que inútil me consagro.
Así que no he vivido campesino
ni en los libros hallé mejor destino.
6
A la Constitución
Una turba de pájaros cantores
–mi ventana no es un buen aislante–
manda hasta mis oídos sus clamores.
Quizá ven que tenemos por delante
un día que merece sus loores;
y me animan a mí para que cante,
con nostalgia, amor y devoción,
unos versos a la Constitución.
6
Corazón
La educación no va bien;
también va mal el empleo;
Y en natalidad ya veo
que casi al cero por cien.
Nunca hay nubes que nos den
una lluvia suficiente;
y hay un Gobierno que miente
en cada declaración.
Mas resiste, corazón,
nunca se rinde un valiente.
7
Mírate
Buscas reconocimiento
entre amigos y colegas;
pero inútilmente bregas:
si tú mismo estás atento
a ti mismo, ves un ciento
de minúsculas maldades.
Mas de ti mismo te evades
y vas mostrando una cara
que sólo la usas para
aparentar mil bondades.
8
Poca lluvia
Está lloviendo sin gana
de llover, como con tedio.
Será de poco remedio
para la sed de mañana.
Tampoco el poder se afana
para su aprovechamiento,
sino en mantener su asiento
mullido y asegurado.
Que sufra sed el ganado
no es para él sufrimiento.
8
Los granujas
Se siguen haciendo dueños
del cotarro los granujas.
Aunque el cerebro te estrujas,
no ves por qué nuestros sueños,
nuestros más firmes empeños
naufragan ante un bribón
con modales de matón
y carrera de rufián.
Mas otros días traerán
justicia, juicio y sanción.
9
Este boli
Cielo azul en la ventana
y folio blanco en la mesa;
en el que valiente ingresa
a laborar su besana
el boli, que tiene gana
de dejar algo sembrado.
Este boli es un arado
que me lleva a mí de yunta;
él sabrá qué es lo que apunta,
yo sólo soy un mandado.
10
En familia
Es una discreta fiesta
una comida en familia.
La mesa te reconcilia
con tu ayer, con la funesta
memoria, todo se presta
a mirar el lado bueno
del pasado, que está lleno
de horas maravillosas.
Y al despedirte rebosas
de trinitrotolueno.
11
Esperanza
Por donde menos lo esperas
llega un rayo de esperanza.
Ininterrumpible avanza
el tiempo de las esferas
siderales. Tú no mueras
mientras un remedio haya.
Mantén tus miedos a raya
y goza de tu presente.
Y si te llega el detente
cierra los ojos y calla.
12
Batamanta
La palabra batamanta
no está en DLE.
Permitan que yo le dé
entrada: merece tanta
gratitud… ¿Quién se levanta
de la cama acobardado
si sabe que allí, a su lado,
lo aguarda su protectora?
Me levanto sin demora
y ella me pone blindado.
13
La palabra
El más preciado tesoro
del humano es la palabra.
Cuando tu boca se abra
no sea pico de loro,
no sea ruido en el foro.
Sopesa bien cada frase:
que llegue, que no se pase,
para que el destinatario
la acoja en su relicario
y la use como base.
14
Andadura
Tengo la andadura dura;
voy a ponerme en las manos
de los neurocirujanos.
Habrá que ver si me cura
esa tropa o me procura
hermosa silla de ruedas.
Para vivir entre sedas
no venimos a la vida,
sino para dar salida
a nuestras buenas monedas.
15
La comedia
Nunca he sido muy amigo
del arte de la comedia.
Algún maestro remedia
el desapego que digo,
mas casi nunca consigo
ver la gracia a que un paisano,
andando por sitio llano,
tropiece con su torpeza.
Todos tenemos cabeza,
pero el errar es humano.
16
Ya mismo
El tiempo no se detiene,
ya mismo el solsticio asoma,
será como la paloma
de Noé, que vuelve y viene
con rama de olivo. Estrene
el año nuevo su andanza:
con amor, con esperanza.
La vida sigue adelante
y el cuerpo, mientras aguante
con paz y buena pitanza.
17
Navidad
Navidad: qué bello cuento
para embobar a los nenes.
Los de canas en las sienes
derivamos el evento
a un ágape suculento
en ambiente familiar.
En los postres, a cantar
un añejo villancico
se alzará el de alegre pico,
mas no lo podrá acabar.
18
Escasez
Tener un cuarto de baño
y agua corriente en la casa…
No los tuve yo en la escasa
vivienda que año tras año
me resguardaba del daño
peor, el de los sin techo.
La escasez agranda el pecho
si se tiene corazón
y se busca con tesón
lo que permite el derecho.
18
Campeonas
Cuántas horas malgastadas
en cultivar la ignorancia;
en trirrepetir la rancia
monserga de las pasadas
generaciones. Loadas
sean aquellas personas
que no querían ser monas
y buscaban el saber.
De ellas hemos de aprender,
ellas son las campeonas.
19
Noche buena
Noche Buena es noche mala
si tengo que cenar fuera.
Perdonadme que prefiera
quedarme en mi simple sala
y que mi cena de gala
sea mi cena habitual.
Disfrutad vuestra total
cena de celebración.
Yo tranquilo en mi rincón
seguiré mi ritual.
20
Repentina
Una muerte repentina
es siempre la mejor muerte.
Vas a lo que te divierte,
vas a lo que es tu rutina
y de pronto la asesina
llega y te corta el resuello.
Ya no estás, ya eres un bello
o poco agraciado muerto.
Eres abono de huerto,
eres un breve destello.
21
En su esfera
Día 22: mañana;
a las 4:27.
La ciencia se compromete
a certificar que gana
esta Tierra Soberana
un año más de carrera.
Ahora saber quisiera
qué seres la habitarán
pasado un siglo. ¿Cabrán
los humanos en su esfera?
22
Omnicida
Somos hunos asesinos;
nuestra vocación, matar
para llevar al hogar
los cadáveres más finos
y combinarlos con vinos
aromas y ricas salsas.
Pregonamos nuestras falsas
acciones de amor y vida,
pero el hombre es omnicida,
vacía todas las balsas.
23
La carcasa
Las casas nos dan cobijo
y también nos dan trabajo.
¿Quién se convierte en cascajo
antes, la casa o el hijo
de su madre que hasta el pijo
está de fregarle el suelo?
No adelantemos el duelo.
La casa es nuestra carcasa;
luego el tiempo se nos pasa:
ya eres un cascado abuelo.
24
Nacimiento
Hoy me siento afortunado:
origen, familia, hogar
y un pacífico lugar
donde domina el agrado.
Como cristiano criado,
celebré este nacimiento
con devoción y contento;
y aunque ya no soy creyente,
a quien cristiano se siente
le secundo el sentimiento.
25
Los saberes
Cuánto talento en el mundo.
El mundo está lleno de
talentazos de los que
aprender. Vas errabundo
y desprecias el fecundo
cultivo de los saberes.
La forma con que superes
tu estúpido aburrimiento:
que te mantengas atento
ante el talento que vieres.
26
Naranjos y limoneros
Naranjos y limoneros
en los huertos familiares.
Recoger frutos a pares
sin que reclamen dineros
sus guardianes cancerberos.
Para esto está la familia,
que protege, ayuda, auxilia
a los parientes sin huerto;
o que labran un incierto
huerto de decimofilia.
26
Decimillas
Como muy pocos minutos
dura mi conversación,
estas decimillas son
los monólogos enjutos
en los que fiestas y lutos
resumo para el lector.
Vuelve, amigo, a tu labor
cuando esta décima acabe,
sin que un verso se te clave
y te produzca escozor.
27
A tu abuela
La vejez no es contagiosa,
la sabiduría sí.
Mira delante de ti,
joven: tu abuela rebosa
de una savia deliciosa
que puede darte energía,
luz, reposo y alegría.
Joven, escucha a tu abuela,
es una óptima escuela,
es pura sabiduría.
28
El Estado
El Estado está cebado,
hay que someterlo a dieta.
El Estado no se aprieta
el cinturón, relajado
vive a costa del bregado
ciudadano que no alcanza
para vivienda y pitanza
cundo cobra a fin de mes.
Ciudadano, ya lo ves:
cómo el Estado echa panza.
29
Las heladas
Lo que protege el nublado
de las nocturnas heladas…
Es que no muy bien llevadas
por el viejo ya cascado
son las auroras sin grado
positivo: nos derrota
el aire que nos azota
la piel, la carne, los huesos.
Mas, si resisten los sesos,
nuestro vigor no se agota.
29
Occidente
Occidente decadente,
estás a punto de estar
inundado por un mar
de una variopinta gente
con ganas de hincar el diente
al pastel de tu cocina.
Tu pujanza se termina
a no ser que te despiertes
y prevalezcan tus fuertes
dotes de Mater Regina.
30
Aventura
Con setenta y dos y medio
años le pido a mi Musa
que considere conclusa
la decimanía: el tedio
me va a matar; el remedio
podría ser la escritura
de un texto de envergadura
mucho mayor, pero en prosa.
Medita, Musa, la cosa
y bendice la aventura.
31
Nietos
A mi nieto y a mi nieta
he alzado entre mis brazos,
que querían ser los lazos
con que mi yo se sujeta
a la vida; pero inquieta
sentir cuán grande es su peso.
Es mejor darles un beso
y devolverlos al suelo,
donde ellos ensayan vuelo
de partida y de regreso.
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