En este día en el que todo el mundo habla o escribe acerca de libros, de los que está leyendo, de los que más le han impresionado, de los que se propone leer, yo voy a escribir también unas líneas acerca del libro que, desde hace ya no pocos años, leo durante varias horas cada día. Se trata de mi móvil, o smartphone, que he tenido que ir renovando, como cualquier usuario, cuando ya el aparato no rendía como debía. Y siempre le pongo funda de libro, que, lógicamente, también he tenido que ir renovando.
En él leo varios periódicos: estamos suscrito a dos; suscripciones muy económicas que pagamos con gusto. Y desde que supe que Fernando Savater, expulsado de El País, había empezado a colaborar con The Objective, comencé a entrar en este medio, que es abierto (si sigo leyéndolo, le haré algún que otro donativo), y en el que encuentro, junto a la firma del ilustre don Fernando, otras muchas también excelentes.
En el móvil tengo la aplicación de Kindle, pero libros en él es lo que menos leo, ya que para eso tengo mi e-reader Kindle, que debe de tener ya unos diez años y sigue funcionando de maravilla.
Lo que sí hago en mi móvil con frecuencia ordinaria son consultas: al DLE (Diccionario de la lengua española, que antes llamábamos de la RAE), a Wikipedia, a YouTube, a Amazon. Frecuentemente a Amazon Libros, especialmente cuando leo en el periódico la reseña de alguno que me resulta más atractivo de lo habitual, y quiero obtener más información acerca de él. O incluso comprármelo en papel o descargarlo en el Kindle.
Ya leo pocos libros en papel: entre las otras tareas obligatorias, cada vez me ocupa más tiempo la rehabilitación física; por mi edad y por mi estenosis lumbar. Pero, ya que estoy hablando de libros en papel, de la gozada de leer un libro de los de siempre mientras tengo a mano el lápiz bicolor y el boli de punta fina, voy a mencionar un autor que para mí ha sido un descubrimiento reciente: Andrés Neuman. De él he leído en papel El viajero del siglo y Fractura. Los dos me han parecido acojonantes de buenos.
Pero sigamos con el móvil. Llamadas, videollamadas, fotos, vídeos (los que me llegan de mis nietos…), WhatsApp.
¡Ah!, para la música. Como no me gusta usar auriculares, cuando estoy solo en casa y además sé que no voy a molestar a ningún vecino, envío, desde el móvil, por Bluetooth, la emisión de Radio Clásica (ya, siempre de Radio Clásica, antes me permitía otras opciones) a mi altavoz Vieta Pro, del que recibo la música como si estuviera en el mismísimo Auditorio Nacional.
Así que, amigos míos, en el Día del Libro, feliz Día del Móvil
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