A JPDF,
corazón de pianista y manos de ingeniero.
Sabe latín Gonzalo de Berceo:
nada raro en un monje,
en un medioabogado-mediomonje
del decimotercero
siglo después de Cristo;
y hace traducciones comentadas
de beatas historias escritas en latín:
“Milagros de la Virgen”, “Vida de San Millán”…
Traducciones en verso alejandrino.
Y en verso alejandrino, siete siglos más tarde,
comentará los versos de Berceo
don Antonio en sus “Campos de Castilla”:
“Su verso es dulce y grave: monótonas hileras
de chopos invernales en donde nada brilla”…
Ha pasado otro siglo. A mis alumnos
aspirantes a bachilleres toca
comentar a Machado:
“Son versos extraídos
de la antropología de poemas
de Machado contubo matrimonio”…
Y este profe comenta con paciencia
ante frutos tan agrios:
“Son nuevos. Como el vino
habrán de ser curados por el tiempo.”
Pasan dos lunes, pasan veinte lunas;
y un lector despistado e improbable
se topa de narices con mi blog,
el blog del profesor (o del maestrillo).
Lee estos pobres versos que quisieron ser prosa
y antes de acabar ya se dispone
a buscar distración en otra web.
¡No lo hagas, detente, coméntame primero!
Que no existo si nadie me comenta…
¡Comenta, escribe, exponte al comentario;
y vive para siempre en la palabra!
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