Confieso humildemente que soy vago,
y gusto del poema cuando breve.
Con ocho versos ya me satisfago;
y más, es escribir más que se debe.
No océanos me deis: un leve lago,
una mínima barca, y que me lleve
la brisa mansamente a la otra orilla;
distante no mil leguas: media milla.
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