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Platiquemos, leamos

Voy a aprovechar que hoy, día del solsticio de verano, ha amanecido aquí más invernal que veraniego, para expresar en prosa llana algunas ideas, desde la experiencia de la mucha edad, sobre las maneras, los usos y los gustos que ejercitamos, o ejercitábamos antes, a la hora de comunicarnos en presencia, “con la presencia y la figura”, según escribió San Juan de la Cruz.

Es verdad que los usos han cambiado mucho desde que yo era joven. Pero sobre todo han cambiado desde que todo el mundo, o casi todo, lleva consigo a todas horas su smartphone, y no presta a nada ni a nadie la décima parte de la atención que le presta a su ’dispositivo’.

Pero todavía hablamos a veces, pocas veces, presencialmente. Claro que, al practicar poco tan natural usanza humana, caemos frecuentemente en las torpezas, en las malas prácticas.

Así que, como de viejos es dar consejos, voy a dar unos cuantos.

Uno. Presta toda tu atención a quien te habla; y, salvo causa razonable y fundamentada, mantente callado hasta que termine.

Dos. En conversación informal, con persona de confianza o de menos confianza (está apretando la lluvia), no prolongues tu elocución hasta hacerte merecedor de la desatención. Haz un punto y aparte y espera la réplica de tu interlocutor.

Tres. No hagas comentarios jocosos acerca de los modos de hablar de este: su acento (gallego, andaluz…), sus expresiones o giros, sus muletillas o sus tacos. Son comentarios que demuestran catetura (cualidad de cateto, no está en el DLE). Manejándose con un idioma tan extendido por la geografía del planeta como el español, hay que andar receptivo ante todos los usos, y no poner cara de extrañeza ante cualquier peculiaridad que para nada entorpece la comunicación.

Cuatro. No hagas comentarios negativos o despectivos de los dichos con los que tu interlocutor pretende justamente lo contrario: ganarse tu atención, tu jovialidad, tu simpatía, tu afecto. Frases del tipo “eso es un chiste demasiado fácil”, “¡qué chiste más malo!”, envenenan la conversación, a no ser que haya entre los conversantes una corriente profunda de amistad o amor, a la que no le afectan las menudencias de tal tipo, que, además, se tomarán siempre como irónicas.

Cinco. Y ya que hablamos de chistes, nunca cuentes ninguno, a no ser que venga muy a propósito; y, en ese caso, procura contarlo brevemente, yéndote rápido al grano de la anécdota. Y, llegados a este punto, como no recordar el contra cuento y marea de Sancho Panza en II, 31: “Si sus mercedes me dan licencia, les contaré un cuento que pasó en mi pueblo acerca de esto de los asientos”.

Con lo cual, concluyo recomendando, como curso y como escuela de buena conversación, la lectura de Don Quijote de la Mancha. Mismamente en el móvil. Yo en el mío, siempre con funda de libro, unas cuantas horas de cada día me las paso leyendo.

LA DIVINA VOZ DEL PUEBLO

Tribuna en EL MUNDO, hoy, de GABRIEL TORTELLA

Vox populi, vox Dei: la voz del pueblo es la voz de Dios. Es un antiguo adagio que viene a significar que el pueblo nunca se equivoca. Pero ¿es esta una verdad eterna? ¿O más bien un manido latinajo? Ni una cosa ni otra, pero también un poco de todo. En realidad, la validez o no de esta máxima es uno de los temas básicos de la ciencia política o incluso, diría yo, de toda la ciencia social. Vale la pena observar que los partidarios de la democracia somos, consciente o inconscientemente, suscriptores de la máxima, porque la democracia es -su etimología lo indica- el gobierno del pueblo. Y no parece razonable querer que gobierne alguien que no acierte.

Y, sin embargo, la evidencia está ahí para mostrar una verdad innegable: el pueblo no siempre acierta, las decisiones democráticas no siempre son atinadas; desde la condena de Sócrates hasta la elección de Hitler y las de tantos otros tiranos, o granujas de variado pelaje, como Hugo Chávez, Trump, Putin, Erdogan o el colectivo Bildu son otras tantas pruebas de errores gravísimos adoptados democráticamente. Y se podrían dar muchas más. ¿Debemos entonces rechazar la democracia como sistema de gobierno? No, por dos razones. La primera, la legitimidad: como los errores de los gobernantes los paga el pueblo, es justo que sea él quien gobierne y quien pague por el error. La segunda, que muchos errores de las democracias (aunque no todos) pueden ser corregidos, y a menudo lo son.

Viene todo esto a cuento de lo sucedido en las elecciones del 28-M, que merece algunas reflexiones. España lleva cinco años sometida a un Gobierno minoritario, de extrema izquierda y de extrema incompetencia, asentado sobre una base parlamentaria de legitimidad muy dudosa, que comete constantemente actos injustos y arbitrarios que socavan nuestro Estado de Derecho, con violaciones diarias y continuadas de la Constitución, del derecho y de la ética, que lleva a cabo un programa de gobierno radical, subversivo y de discutible licitud jurídica y parlamentaria, programa que nunca se explicitó, ni en la moción de censura que le dio acceso al poder ni con motivo de las dos elecciones generales que se celebraron en 2019, elecciones que, dicho sea de paso, revelaron un apoyo exiguo y menguante a la minoría gubernamental; un Gobierno maniqueo, que difama continuamente a los partidos de la oposición mientras apoya y enaltece a los separatistas con los que se alía y cuyas directrices políticas sigue fielmente; un Gobierno que recuerda continua y sesgadamente una guerra civil que duró tres años y concluyó hace 84, y olvida la campaña terrorista de ETA que duró más de 40 años y no cesó hasta hace 12. Un Gobierno que ha intensificado la presión fiscal aprovechando los efectos confiscatorios de la inflación, que gasta desordenadamente, comenzando por un número de ministerios injustificado e injustificable salvo por las más vergonzosas razones de combinatoria política, y continuando por la contratación de legiones de asesores y amiguetes por razones tampoco justificadas, subvenciones no motivadas y menos explicadas; un Gobierno que tiene dificultades para distinguir entre la Hacienda pública, la hacienda del partido y la hacienda privada de los gobernantes, que ha hecho crecer la deuda hasta extremos no vistos desde hace más de un siglo, dando lugar a reiteradas advertencias de las autoridades europeas; un Gobierno que degrada o suspende a funcionarios que se niegan a obedecer órdenes ilegales; un Gobierno que ha convertido en práctica diaria el secretismo y la no rendición de cuentas; un Gobierno que persigue acabar con la separación de poderes y, secuestrado el legislativo por el sistema Frankenstein, ha conseguido apoderarse del Tribunal Constitucional y no ceja tratando de controlar al resto del poder judicial; un Gobierno que despenaliza la sedición separatista, la malversación, la okupación, que rebaja las penas a los violadores en aras del feminismo (sic)… Para qué seguir. La enumeración completa de las fechorías del sanchismo llenaría muchos folios.

Frente a este Gobierno inicuo los españoles protestaban débilmente, pero no parecían saber cómo poner fin a tal torrente de desatinos y desafueros. Uno recordaba la frase de Francisco Silvela tras la catástrofe del 98: «La España sin pulso»; el país que no reacciona, que se halla inerme frente al desastre. Y uno envidiaba lo ocurrido en otros lugares. En EEUU fue elegido en 2016 presidente Donald Trump, individuo de extrañas semejanzas con Pedro Sánchez, desde el otro lado del espectro, sin duda; pero todos los populismos, de cualquier signo, tienen mucho en común. Fue un error gravísimo, aunque en descargo parcial del electorado americano hay que decir que, si bien Trump salió vencedor mediante el sistema de compromisarios que rige la elección presidencial en EEUU, recibió unos tres millones de votos menos que su rival. Con todo, tras cuatro años de desgobierno y caos, los estadounidenses acudieron a las urnas en 2020 con desusada asiduidad y privaron de un segundo mandato a tan lamentable personaje. A la segunda vez, la voz del pueblo norteamericano adquirió tonos divinos y corrigió el pasado desliz. No quedaron resueltos todos los problemas, pero de momento se evitó lo peor.

Otro caso más aleccionador y reciente ha sido el de Israel, donde Benjamín Netanyahu, nada más tomar posesión como primer ministro, intentó hacer algo muy parecido a lo de Pedro Sánchez aquí: quitar poder al Tribunal Supremo y hacerlo más dependiente del Gobierno. Ante este abuso, los israelíes de todas las edades y procedencias se lanzaron a la calle para mostrar su disconformidad con un desafuero que colocaba al Gobierno por encima de las leyes, a costa de la libertad de los ciudadanos, que al fin lograron que se retirase la injusta reforma. Y uno se decía, con cierta envidia, que estos israelíes son más listos que nosotros, porque perciben la gravedad intrínseca de este problema jurídico, y nosotros no.

Pero lo que no podíamos saber, sino sólo sospechar, es que los españoles llevaban años tomando nota de cada desmán del Gobierno y esperando pacientemente a los primeros comicios para manifestar pacíficamente su profunda disconformidad. Y la ocasión se ha presentado en unas elecciones parciales, no las más a propósito para castigar al Gobierno nacional, que no estaba en cuestión; pero eran lo único que el pueblo tenía a mano para dar rienda suelta a su indignación, y para demostrar que la España de hoy tiene más pulso de lo que algunos temíamos. Y ha resultado que, salvo en Cataluña y el País Vasco, a cuyos intereses separatistas servía, y aún sirve, el Gobierno de Sánchez, en todas las ciudades y autonomías de importancia donde se votaba los partidos del Gobierno han sufrido un castigo muy severo que les ha quitado grandes cuotas de poder.

Está por ver ahora cuáles van a ser los efectos a corto y medio plazo de este maremoto electoral. Uno inmediato ya lo conocemos: Sánchez ha decidido adelantar las elecciones generales al penúltimo domingo de julio. Evidentemente, se ha dado cuenta de que los españoles no eran tan tontos y sin pulso como él creía, y ha advertido también que su situación es desesperada. El partido de sus socios de Gobierno apenas ha sobrevivido y es difícil saber si el Ejecutivo podía continuar funcionando. Por otra parte, teme que sus socios separatistas, ante la nueva situación, le presionen para obtener más concesiones de un Gobierno en agonía. Y teme a una rebelión de su propio partido. Su prestigio está por los suelos. Pero no es de los que dan su brazo a torcer y no va a dimitir. Hay que echarle. Muchos piensan que la fecha escogida para la elección no es casual; que él pensó que a finales de julio, en pleno puente, hay mucha gente de vacaciones, que no podrá votar presencialmente y que el voto por correo es más fácilmente manipulable. A alguien aficionado a esconder urnas tras cortinas estas consideraciones no pueden serle ajenas.

Los dos próximos meses van a ser cruciales. El Partido Socialista debe plantearse si le conviene seguir por la senda trazada por Sánchez o si no sería mejor introducir una reforma radical que hiciera del PSOE un partido socialdemócrata a la europea, algo parecido a lo que hizo Felipe González en 1978. En cuanto a los ciudadanos españoles, deben advertir que estamos en momentos decisivos para defender la democracia en España. Unos días de vacaciones no son demasiado sacrificio para asegurar la supervivencia de un Estado de derecho donde puedan vivir nuestros hijos y nietos. Tiene que hacerse oír de nuevo, alta, clara y entera, la voz divina del pueblo español.

Gabriel Tortella es economista e historiador. La cuarta edición de su ‘Capitalismo y Revolución’ (Gadir) es de inminente aparición

Mayo

1
Sobrepeso

El sobrepeso es muy malo;
me creo que no hay exceso
más malo que el sobrepeso.
No es quedarse como un palo
la solución: que el regalo
no te entre por la boca;
o te verás como foca
en una playa varada.
Apúntate a la ensalada
y al ayuno cuando toca.

1
Educación

Otra vez la educación.
Cuánto, cuánto, cuánto aprende
el niño o joven que atiende
a la docta explicación.
Dejar que haga dejación
de su imperiosa tarea
y se entretenga en la fea,
torpe, necia indisciplina
nos va llevando a la ruina,
¡que venga Dios y lo vea!

2
Justicia

La justicia ha de ser justa
y no andarse por las ramas.
Al maligno, que las llamas
le den lo que no le gusta.
Una justicia robusta
aplica bien el castigo
a ese que le importa un higo
la vida de los demás.
Asesino, tú no vas
a tener aquí un abrigo.

3
Cruz de Mayo

Y como estamos seguros
de que esa Cruz nos redime
este pueblo hoy no gime
por los dolores y apuros
de Cristo en la Cruz. Los duros
tormentos que le infligieron
franca licencia nos dieron
para gozar de la juerga,
para excusar la monserga
de prestes que ya se fueron.

4
Adelante

Con el tiempo nuestro peso
se convierte en nuestra cruz.
Hay que amagar la testuz,
mantener despierto el seso
y empujar como un poseso
para seguir adelante.
El cuerpo está muy menguante,
pero la mente resiste.
La mente el dolor enquiste,
la mente el dolor aguante.

6
Castillo de Barbazul

Doscientas noventa y nueve
páginas llevo leídas.
Enfrascado ando en las vidas
de esta gente. Como bebe
el sediento leo. En breve,
la trilogía hecha mía.
Bien el autor merecía
que aquí las gracias le diera.
Y ya mi atención entera
para el mejor policía.


6
Vente

Entre hordas de turistas
y avalanchas de inmigrantes,
espero, amigo, que aguantes,
que te acoples y resistas.
Pero sabe que no distas
de nuestra paz pecuaria
sino una amena y varia
media hora de autobús.
Vente; y tráete tus
prendas de vida ordinaria.

7
Ese mirlo

Ese mirlo que no calla
ni de noche ni de día
¿de dónde saca energía,
cómo su pecho no estalla
ni su pasión se desmaya?
¿Nunca tiene otras labores
en que emplear sus primores?
¿Cuándo se ocupa del nido?
Oh mirlo, por dios te pido
que cesen ya tus clamores.

7
De familias

Hoy con su libro me tienta
Simon Sebag Montefiore:
que lo compre y lo devore
mi curiosidad sedienta.
Me resisto, pero aumenta
mi pasión por su lectura.
Mi pasión, que no se cura
sin tenerlo ante mis ojos.
Me libra de los abrojos
Amazon con magia pura.

8
Meta

La biodiversidad:
esa es la palabra clave.
Cuando el ser humano acabe
con todo bicho que va
a producirle ansiedad,
dominará en un planeta
en el que nada le inquieta
salvo su supervivencia:
una inquietante experiencia
o una desastrosa meta.

9
Ser poeta

Antes has de ser persona,
lo que requiere un oficio
que produzca beneficio.
Después, moverte en la zona
marginal. No honor, corona
o aplausos buscar: mirar
deslizarse por el mar
del blanco folio la pluma;
su estela de azul espuma
es un callado cantar.

10
Maya

Reinando está Primavera.
Cuánto canto canta a Mayo.
Avecicas sin desmayo
le agradecen que viniera
y su bendición les diera
para criar la nidada.
Porque la muerte no es nada
si continúa la vida
en la bandada querida,
con amor y paz criada.

12
Pena de muerte

Contra la pena de muerte
nunca he estado ni ahora estoy.
La debilidad de hoy
del que debiera ser fuerte
deja al débil a su suerte,
expuesto a toda maldad.
Sopesar la gravedad
del delito debe el juez;
y eliminar toda hez
que aflija a la humanidad.

15 
Clara Corrales 

La voz de Clara Corrales 
en Radio Clásica es 
remedio para el estrés, 
para la sosera sales. 
En su saber son iguales 
claridad y simpatía. 
Ahí va mi profecía: 
le auguro una gran carrera, 
masiva audiencia a la espera 
de su clara melodía. 

16 
Arboleda 

Con tantos años vividos, 
ya has aprendido a vivir. 
Para qué te va a servir: 
ya casi todos son idos 
tus días, ya los despidos 
es la hora de entonar. 
O no. Mejor apurar 
cada hora que te queda. 
Goza, río, esta arboleda 
en tu camino a la mar. 

17 
Está, no está

El altavoz está en carga, 
la buganvilla está en flor. 
El cielo está de un color 
gris, como manta que alarga 
la grisura gris y amarga 
de las tardes invernales. 
No está lloviendo a raudales, 
el mirlo no está en su trino 
y no está en su punto fino 
este de los decimales. 

18 
Sophrosyne 

                     A AMM 

Es sophron un adjetivo 
que expresa una cualidad 
valiosa de verdad. 
No es persona de recibo 
quien no trabaja con vivo 
celo para poseerla. 
La sophrosyne es la perla 
que más encarece el sabio; 
tenla en mente, tenla en labio, 
tu deber es no perderla. 

18 
Pobre lluvia 

Cerca ya de nuestra casa, 
se presenta la tormenta. 
Un trueno casi revienta 
mi globo ventral de grasa. 
Pero luego nada pasa, 
algo de lluvia no más 
que yo escucharé detrás 
de los mágicos cristales. 
Pobre lluvia de retales 
que pobres nos dejarás. 

19 
Antología de Poesía 

La compré el 13 de abril 
del año 99. 
Es, aunque gruesa, muy breve 
antología: no mil 
textos contiene, es pensil 
que no llega a setecientas 
bellezas; mas suculentas 
son tanto como exquisitas. 
Que me ausente me permitas,  
de mi vista están sedientas. 

20 
Ál 

Lo mucho que un curso dura 
para un joven estudiante. 
Veinte de mayo y, delante, 
todavía una locura 
de pruebas; más la aventura 
de alguna fiesta que, espera, 
le traerá una verdadera 
revolución personal. 
Para un viejo, todo es ál 
al final de su carrera. 

20 
Ciudad o aldea 

Todo ser humano es 
o de ciudad o de aldea. 
Nadie del cielo se crea 
ni del mar, no hay hombre-pez. 
Al aldeano lo ves 
feliz entre sus vecinas, 
sean humanas o gallinas, 
y agobiado cuando va, 
infeliz, a la ciudad. 
Ser urbano, ¿tú qué opinas? 

21 
Pollo Barcala 

Bastante larga la cola 
del pollo frito Barcala, 
mas cómo menda lo jala, 
cómo el Barcala me mola. 
Ahora al país lo asola 
una turba de ignorantes 
a los que hay que largar antes 
de que toda iniciativa 
Barcala nos maten viva. 
Fuera malos gobernantes. 

22 
El periódico 

El periódico nos da 
cuenta del mundo presente. 
Es una labor ingente. 
El reportero que va 
a donde el conflicto está 
sembrando la destrucción, 
bien merece admiración 
y nuestra lectura atenta. 
El periódico nos cuenta 
por dónde va la función. 

23 
Libros no 

Evitamos el sosiego  
que la lectura requiere. 
Siempre decimos que espere 
a ese libro que a su apego 
nos anima. Nuestro ego 
busca más inmediatez 
en su gozo: una sandez 
en un vídeo de un minuto; 
y hay que ver cómo disfruto 
cultivando mi idiotez. 

23 
Música de lluvia 

Hoy en Retrato de Artista 
Jean Sibelius ha sonado; 
mas mi aparato apagado 
no ha permitido que asista 
a su función: a la vista 
tenía a la lluvia bella 
mitigando la querella 
de su permanente falta. 
Y es su música tan alta 
que la de Sibelius sella. 
 

24 
Concentración 

Toda labor que te importa 
quiere tu concentración. 
No te disperses, dispón 
de espacio en que nada exhorta 
a tus sentidos, tú corta 
las interferencias vanas. 
Entrega todas tus ganas 
a esa labor que exige 
que tu atención no se fije 
sino en lo que te devanas. 

25 
Dicere aude 

Intelectual cobarde 
es oxímoron total. 
Al pensamiento es vital 
su firme fuego, que arde 
y no es posible se guarde 
oculto si se prevé 
peligro. El sabio que 
por miedo el saber esconde 
sólo merece estar donde 
incomunicado esté. 

26 
Cronos 

Mi Margarita se enfada 
cuando digo que estoy viejo. 
No es que de vejez me quejo, 
es que constato llegada 
mi senectud. Mas mi hada 
no acepta que yo no sea 
vencedor en la pelea 
contra Cronos, ese dios 
que a todos sus hijos nos 
come, devora, papea. 

27 
Acobardado 

Al principio eres valiente 
y después conservador. 
Osado batallador 
hasta que le hincas el diente 
a la joya que ferviente 
poseer has anhelado. 
Eres feliz, has triunfado. 
Pero el tiempo raudo pasa. 
Ahora temes por tu casa, 
ahora estás acobardado. 

28
Donde estás

Vive el momento presente.
No imagines el futuro:
errarás casi seguro.
Ahora es suave la pendiente
que bajas. Probablemente
se inclinará más y más.
Resulta que a donde vas
es a un hondo precipicio.
No, no, no, mira a tu inicio
que te trajo a donde estás

29
Antonio Gala

Se nos murió Antonio Gala.
Cuánta lectura nos dio,
cuánta semilla sembró
que desterrara a la mala
cizaña. Hoy nos resbala
una serie de torpezas,
de prejuicios y vilezas
que criaba la ignorancia.
Gala, tu docta elegancia
nos hizo mejores piezas.

30
Esqueleto

El esqueleto me falla.
Creo que lo que le pasa
es que de cargar mi masa
hasta las tibias se halla.
Espero que no me vaya
a reclamar vacaciones.
Esqueleto, tus funciones
no admiten detenimiento;
pronto te verás exento
de cargas y obligaciones.

31
El tirano

Putin tiene que caer.
Es un déspota inhumano.
Ayudar al ucraniano
es lo que ahora es menester.
Luego al tirano el dosier
de sus crímenes leerle;
y meterlo donde verle
al sol le sea imposible;
y él sólo tenga visible
a la que va a demolerle.