Los beneficios nos pueden llegar desde el favor, el azar (la buena suerte) o el mérito.
El modo más cómodo para el que los recibe es el segundo, el de la lotería; el primero, aunque parece fácil y agradable, suele tener sus inconvenientes, la necesidad de contraprestaciones: do ut des, te doy para que me des, o, como solían decir unos comerciantes a los que conocí hace muchos años, el que regala, bien vende, si el que recibe lo entiende.
Creo que a todos, o a casi todos, nos parece evidente que el modo más noble de acceder al beneficio es el mérito.
En el mundo del deporte (en el de las prácticas deportivas y en el del deporte espectáculo), lo percibimos a diario, sea el modelo del día Carlos Alcaraz o como se llame.
En el mundo de la educación, ya no. Antes el deporte era sólo eso, parte de la educación: había que ejercitar el cuerpo hasta hacerle llegar a su máximo rendimiento, lo mismo que a la mente. Ahora parece que en muchos ámbitos educativos lo importante es que los niños y muchachos sean felices; por lo tanto, hay que evitarles las contrariedades, los esfuerzos ímprobos, la pesadez de la información, la comprensión, la memorización. Sobre todo si son hijos de familias poco acomodadas.
En el mundo de la política el mérito ya es un sarcasmo. Parece que todos hemos dado por inevitable que los que llegan a puestos más altos sean los más vivales, los más granujas, los más tramposos. Lo cual es un disparate tremendo. Sigue existiendo la prensa libre (y se ha hecho mucho más fácil su acceso a ella) y los ciudadanos tenemos el deber de informarnos lo mejor posible acerca de los partidos y de sus candidatos.
El acceso a un puesto dentro de los poderes del Estado no sólo debe requerir el máximo mérito: también la vocación, la llamada, la atracción.
El obstáculo mayor, para que sean el mérito y la vocación los que ponen a los mejores en sus puestos, es la falta de democracia interna en los partidos: no atrae a los buenos el tener que lamer el culo a un jefe.
En fin. Vamos a Elecciones. A ver lo que sale esta vez. A ver qué beneficios obtenemos.
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