Subir a las Pantallas (las alturas proporcionan buenas vistas), bajar y seguir hasta el Faro de Punta Carnero (los faros dan también…); y, a la vuelta, bajar hasta la playa de Getares, y chapotear un rato entre los peces. Materiales: una bici. Tiempo empleado: dos horas y cuarto. Si lo hiciera una vez todos los días, en lugar de dos veces al trimestre, no tendría la barriga de canónigo que tengo, y que llevo a todas partes con santa paciencia.
Hoy, al salir de casa para iniciar este periplo, me he topado con mis compas Perfe, Mario, Sergio y Tomás. Estaban cargando sus bicis en un coche, porque se van a acompañar al Betis (“Te vi en Cazorla nacer; / hoy, en Sanlúcar, morir”) en su tournée por su pueblo, la Bética. Lo mismo que otros se han ido a acompañar a la Española a donde África se acaba…
Hago a mis compas alguna broma verbal: “¡Hay que ver cuánto necesitáis para dar a los pedales!…” Pero admiro su actitud, más joven que la mía. Que la mía de ahora: yo también fui joven, hace sólo dos tardes.
Me congratulo ya por la charla ilustrada con fotos que Mario, en la Semana Cultural del próximo curso, nos dará sobre esta “ciclomarcha”: con su flema y buen humor característicos, más africanos que británicos; con su amor por la erudición histórica y su rigor en el perfeccionamiento de la obra emprendida, más británicos que africanos.
Queridos compañeros, que merecéis más que nadie el gentilicio de béticos, ¡feliz ruta!
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