Amor venido
Tu nombre en mis oídos suave canta
y tu voz en mi pecho siempre suena.
Vivir unido a ti es dulce cadena,
vivir ligado a ti es vida santa.
Nunca pensé encontrar de dicha tanta
la eterna fuente que mi vida llena.
Si estoy contigo, ya nada me apena;
si estás conmigo, ya nada me espanta.
¡Cómo gozo por ti, amor venido
como viene el pájaro a la rama!
Juntos tú y yo haremos nuestro nido,
juntos tú y yo tendremos nuestra cama;
que es amargo del amor el triste olvido
y es bien todo en la vida del que ama.
Tus manos
Comenzó mi salud cuando a la aldaba
de tu puerta llegué: bendito quicio,
templo de salvación, umbral propicio
que el cuenco de tus manos me guardaba.
Tus manos que me alzaron cuando estaba
agarrado a un muñón del precipicio.
Tus manos, oh tus manos, el hospicio
donde todo mi hielo se hizo lava.
Tus manos me acogieron en sagrado,
curaron mis heridas con caricias,
borraron el dolor y el desconsuelo.
Súpete al fin el ángel enviado
a regalarme un huerto de delicias,
a guiarme en mi senda por el suelo.
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