Un hombre necesita un asidero
cuando al final se asoma al precipicio
que aguardándole está.
También valen dos alas,
sobre todo si están homologadas
por el CAA
(Consorcio de las Aves y los Ángeles).
Un hombre necesita un asidero
o un par de alas. Aunque
quizá mejor le venga un par de huevos
para apretar los dientes, si aún los tiene,
y dejarse caer.
También pudiera ser
que no le hiciera falta nada, nada…
si aciertan los que dicen
que la mano de Dios (¿la izquierda o la derecha?)
está por todas partes.
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Estupendo consorcio ese de las aves y los ángeles, me apuntaría encantada en sus filas.
Es verdad, el hombre necesita un asidero, cada cual el suyo, pero no está nada mal pensar que Dios nos tiende sus manos, ambas mejor.
Un abrazo