Nunca pensé, amigo Diego, en ponerle un nombre; y menos en traspasarle el mío. De estar obligado a bautizarlo, lo mismo le ponía Uranomecio, que significa «alto hasta el cielo». O quizá un nombre más modesto, para que no se ensoberbeciera, como Humifilio, que significa «hijo de la tierra».
¡Gracias por la visita y por el comentario!
Qué hijo mas hermoso, lozano y potente te ha salido. Toca el cielo sin esfuerzo y sus ramas tendrán docenas de pájaros cantando al atardecer.
Estarás muy muy orgulloso; yo lo estaría.
un abrazo
No estaría mal que le pusieras tu nombre , Antonio .
Nunca pensé, amigo Diego, en ponerle un nombre; y menos en traspasarle el mío. De estar obligado a bautizarlo, lo mismo le ponía Uranomecio, que significa «alto hasta el cielo». O quizá un nombre más modesto, para que no se ensoberbeciera, como Humifilio, que significa «hijo de la tierra».
¡Gracias por la visita y por el comentario!
Qué hijo mas hermoso, lozano y potente te ha salido. Toca el cielo sin esfuerzo y sus ramas tendrán docenas de pájaros cantando al atardecer.
Estarás muy muy orgulloso; yo lo estaría.
un abrazo