Hace treinta años, mes arriba mes abajo, escribí el poema que hoy voy a colocar aquí, para los infinitos lectores de Certe patet. Forma parte de un amplio poemario que comprende poemas escritos entre 1976 y 1983. Poemas de juventud que inicialmente guardé bajo el título de Nictario de caracol. Aunque, como el cuaderno fue creciendo y el tono fue evolucionando, decidí dejar tal título solamente para los que componen la primera parte.
Todavía no me ha apetecido poner dicho cuaderno en Certe patet. Algún día lo haré, si no me muero yo y si no se muere Certe patet.
Ahora que mi Musa me ha abandonado a los peligros de la prosa, cuelgo aquí este viejo, y joven, poema sin título:
Voy rodando por el río de la vida
Como un canto
Mudo como un canto
voy girando mis vueltas en mi lecho
Muerto como un canto
Del cálido lago a la mar fría
siempre crucificado en medio
Siempre crucificado y mudo
Soportando
Soportando en silencio las heridas
Diminutas heridas
del agua sobre el pecho
Siempre soñando ascensiones
Arriba arriba arriba!
Siempre soñando
Y remonto
el vértigo espiral e inabarcable
Y me esponjo la vista
El agua me azota los ijares
juvenil e indiferente
me clava su malévola sonrisa
Y el dolor agradable del dolor me roba
invisibles partículas
que suben y se encienden
Y así ruedo en la sospecha
de que el agua se endurece y mi canto se evapora
Puede que el fin equivoque
que el canto nunca sea nota y que el agua no se hiele
Pero quién certifica que algún día
el canto no será nube, bienhechora nube
y el agua no será roca
Voy rodando por el río de la vida
como un canto
mudo
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