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Enlaces

Me comentan que… lo propio y conveniente y necesario en el manejo de las webs, o de los blogs, son los enlaces. Hay que enlazar continuamente. Por eso yo, ya he colocado en la columna de la izquierda a media docena de blogueros cuyo sitio me ha parecido grato, de interesante lectura, divertido. Los seis, en su columna de la izquierda o en su columna de la diestra, muestran a su vez un buen montón de sitios que, deduzco, les resultan gratos, divertidos y demás.

Esta tarde, en la que el fin de semana acaba de empezar, y promete, todavía, un larguísimo descanso, me planteo la posibilidad de un aventurero viaje por La Red. Salir de Certe patet por uno de sus enlaces dispuesto a recorrer el mundo, el mundo de los blogs, darle la vuelta a Internet saltando de blog en blog, hasta volver a Certe patet. Sería posible… la Webta al Google en cien millones de clics. Tentador…

Desolación

¡Cuánta estulticia!,

lamentan desolados

los girasoles.

Dudas

Ando dudando, mientras me tomo el café, sobre el tema del que escribir aquí hoy…

· Me gustaría compartir con mis “legentes” una duda radiofónica… ¿Por qué Fernando Argenta, cuando se despide al final de su programa, recomienda los que siguen en Radio Uno, de RNE, y jamás menciona el que sigue en Radio Clásica? ¿Está enemistado con Ana Vega Toscano y no quiere hacerle publicidad al programa de ésta, “Café del arte”?

· Me gustaría escribir una “Carta abierta al Sr. Inspector”. Al Inspector de la ESO de mi IES, está claro. Pero en este blog no se editan cartas abiertas, sólo se echan al mar botellas mensajeras. Aun así, querido (es un decir) Inspector, me repito una vez más: la realidad está en las aulas y en los pasillos, no en los papeles que usted viene a leer: eso son sólo sombras (recuerde: la caverna platónica…). Claro que usted es un mandado (¿y quién no?).

· Me gustaría hacer algunas consideraciones acerca de por qué en este país se legisla tanto, para que a continuación cada una de esas leyes aprobadas sea palmariamente ignorada. No creo que se trate de una ingenua paradoja. Más bien opino que el Gobierno, con sus Cortes, procura mantenernos a todos al margen de la ley (“Je suis [et toi aussi] un hors la loi”). Así, todos tenemos motivos para estar calladitos. O podríamos exponernos a un escarmiento ejemplar.

No sé… Mejor no escribo nada.